Discurso Schroeder - Auschwitz

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Gerhard Schroeder

"60 años de Auschwitz"
Discurso pronunciado el 25 de Enero del 2005 

Enlaces: Democracia | Raúl Alfonsín

Del terror nazi ha emergido una certeza para todos nosotros que puede ser expresada de la mejor manera por las palabras ''NUNCA MÁS''

"Sobrevivientes de Auschwitz-Birkenau, Damas y Caballeros,

Quisiera agradecer al Comité Internacional de Auschwitz por la invitación a hablar hoy aquí ante ustedes.

A mi parecer una incitación como esta no es algo que se pueda dar por hecho fácilmente. Sería cómodo para nosotros los alemanes permanecer en silencio frente a lo que fue el más grande crimen en la historia de la humanidad. Las palabras de líderes mundiales se vuelven inapropiadas cuando se confrontan ante la absoluta inmoralidad y sin sentido del asesinato de millones.

Buscamos entender de manera racional algo que esta mas allá de la comprensión humana. Buscamos respuestas definitivas pero es en vano.

Lo que ha quedado es el testimonio de unos cuantos sobrevivientes y su descendencia.

Lo que ha quedado son los restos de los sitios donde ocurrieron esos asesinatos y el registro histórico.

Lo que también ha quedado es la certeza de que esos campos de exterminio fueron una manifestación de la maldad absoluta.

El mal no es una categoría científica o política. Sin embargo, después de Auschwitz, ¿quién podría dudar de su existencia, y de que se manifestó asimismo en el genocidio impulsado por el odio y llevado a cabo por el régimen nazi? Aun así, reconocer este hecho no nos permite esquivar nuestra responsabilidad arrojando la culpa sobre un demoniaco Hitler. El mal manifestado en la ideología nazi no carecía de predecesores. Había una tradición detrás del ascenso de esta brutal ideología y la perdida de inhibición moral que le acompañaba. Sobre todo, hay que decir que la ideología nazi era algo que la población apoyaba en aquel momento y que contribuyo a que sucediera.

Ahora, 60 años después de la liberación de Auschwitz por el Ejercito Rojo, yo estoy frente a ustedes como el representante de una Alemania democrática. Yo expreso mi vergüenza por las muertes de aquellos que fueron asesinados y por el hecho de que ustedes los sobrevivientes, fueron forzados a marchar a través del infierno de un campo de concentración.

Chelmno, Belzec, Sobibor, Treblinka, Maidanek, y Auschwitz-Birkenau son nombres que por siempre serán asociados con la historia de las víctimas, de Alemania y de Europa. Lo sabemos. Traemos esta carga sobre nosotros con tristeza, pero también con un estricto sentido de responsabilidad.

Millones de hombres, mujeres y niños fueron gaseados, dejados sin comer o tropas alemanas SS y sus cómplices les dispararon.

Judíos, gitanos, homosexuales, prisioneros políticos, prisioneros de guerra y luchadores de la resistencia a lo largo de Europa fueron exterminados con una perfección industrial o fueron esclavizados y forzados a trabajar hasta morir.

Nunca antes había ocurrido un quebrantamiento mayor en miles de años de cultura y civilización europea. Después de terminar la SGM tomó tiempo darse cuenta de los alcances de este quebrantamiento. Estamos conscientes de ello, pero dudo que alguna vez lleguemos a comprenderlo. El pasado no puede ''superarse''. Es el pasado. Pero su rastro y las lecciones pendientes de aprender del se extienden hasta el presente.

Nunca existirá algo que pueda compensar el horror, el tormento y la agonía que se dieron en los campos de concentración. Lo único posible es darle a las familias de aquellos que murieron y sus sobrevivientes un cierto monto de compensación.

Alemania ha enfrentado su responsabilidad por un largo periodo de tiempo ahora ya con políticas gubernamentales y decisiones en las cortes, apoyadas por un sentido de justicia de parte del pueblo.

Los hombres y mujeres jóvenes que vemos en la imagen -pantalla en el auditorio- fueron liberados en el verano de 1945. La mayor parte de los sobrevivientes marcharon en distintas direcciones después de ser liberados: a Israel, a América del Norte y del Sur, a piases europeos vecinos o a sus países de origen. Aun así algunos se quedaron o regresaron a Alemania, el país donde la llamada '' Solución Final'' se origino.

Fue una decisión extraordinariamente difícil para ellos, y por lo general no era una decisión voluntaria sino mas bien el resultado de una total desesperación. Sin embargo, a sus vidas interrumpidas regreso la esperanza y muchos permanecieron en Alemania, estamos agradecidos de que así lo hayan hecho.

Hoy la comunidad judía en Alemania es la tercera más grande en Europa. Esta llena de vitalidad y crece rápidamente. Nuevas sinagogas están siendo construidas. La comunidad judía es y será una parte irremplazable de nuestra cultura y sociedad. Su historia brillante y a su vez dolorosa continuara siendo una obligación y una promesa para el futuro.

Usaremos toda la fuerza y el poder del gobierno para protegerles del antisemitismo de aquellos que se niegan a aprender las lecciones del pasado. No se puede negar que el antisemitismo existe aun. Es tarea de la sociedad como una sola de enfrentarle. Nunca mas de nuevo se debe de dar la posibilidad de que los antisemitas ataquen y dañen a ciudadanos judíos en nuestro país o cualquier otro y que al hacerlo traigan la desgracia sobre nuestra nación.

Los extremistas de derecha, con sus ''eslogans'' pintados con aerosol han captado la atención de nuestras fuerzas de ley y justicia. Pero el proceso de lidiar políticamente con los neo-nazis y antiguos nazis es algo que todos debemos hacer juntos.

Es el deber de todos los demócratas proveer una fuerte respuesta a la incitación neo-nazi y a intentos reincidentes de su parte para restarle importancia a los crímenes cometidos por el régimen nazi. Para los enemigos de la democracia y la tolerancia no debe haber tolerancia.

Los sobrevivientes de Auschwitz nos han llamado a estar vigilantes, a no mirar hacia otro lado, a no fingir que no escuchamos. Nos han llamado a reconocer las violaciones a los derechos humanos y a hacer algo respecto a ellas. Ellos están siendo escuchados, en especial por la juventud, por ejemplo los que están observando el memorial de Auschwitz hoy mismo y con sus propios ojos. Ellos están hablando con quienes fueron prisioneros. Ellos están ayudando a mantener y preservar el memorial. Ellos también ayudaran a decirle a las futuras generaciones los crímenes que ocurrieron durante el régimen nazi.

La vasta mayoría de los alemanes hoy no sienten culpabilidad por el Holocausto. Pero cargan con una responsabilidad especial. El recordatorio de la guerra y el genocidio perpetrado por el régimen nazi se ha vuelto parte de nuestra constitución viviente. Para algunos esta es una carga muy pesada de llevar.

No obstante este recuerdo es parte de nuestra identidad nacional. El recordar la era nazi y sus crímenes es una obligación moral. Se lo debemos a las víctimas, se lo debemos a los sobrevivientes y sus familias, nos lo debemos a nosotros mismos.

Es cierto, la tentación de olvidarlo es muy grande. Pero no sucumbiremos a ella. El monumento memorial en el centro de Berlín no puede restaurar las vidas o la dignidad de las víctimas. Podrá quizás ser útil a los sobrevivientes y su descendencia como símbolo de su sufrimiento. Nos es útil a todos como un recordatorio de lo que ocurrió.

Sabemos que algo es cierto. No habría libertad, no habría dignidad humana y no habría justicia si olvidáramos lo que sucedió cuando la libertad, justicia y dignidad humana fueron desecradas por el poder gubernamental. Esfuerzos ejemplares están siendo llevados a cabo por muchas escuelas alemanas, en empresas, en uniones sindicales y en las iglesias. Alemania se enfrenta a su pasado.

De la Shoa y el terror nazi ha emergido una certeza para todos nosotros que puede ser expresada de la mejor manera por las palabras ''nunca más''. Queremos preservar esta certeza. Todos los alemanes, pero también todos los europeos y la comunidad internacional entera necesitamos continuar aprendiendo a convivir entre nosotros con respeto, humanidad y en paz.

La Convención sobre la Prevención y Castigo del crimen de Genocidio fue un efecto y consecuencia directa del Holocausto en el derecho internacional. Se requiere que gente de diferente cultura, credo y origen racial respeten y protejan a la vida y la dignidad a lo largo de todo el planeta. Ustedes en el Comité Internacional para Auschwitz apoyan esto con su trabajo excepcional que realizan en el interés de toda la gente.

Junto a ustedes, inclino yo mi cabeza ante las víctimas de los campos de la muerte. Incluso si los nombres de las víctimas se desvanecieran en la memoria de la humanidad, su destino no será olvidado. Ellos permanecerán en el corazón de la historia."