Discurso Al Gore Premio Nobel

"Cambio Climático"
Discurso pronunciado el 10 de Dic de 2007 en la entrega del Premio Nobel

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Discurso de Al Gore pronunciado en Oslo el 10 de Diciembre de 2007 durante la entrega del Premio Nobel. En este discurso, Al Gore pone de manifiesto la urgencia de tomar acciones inmediatas y eficaces para detener los efectos del conocido Cambio Climático:

"Majestades, su Alteza Real Honorables miembros del Comité Noruego Nobel, Excelencias, señoras y señores.

Tengo un propósito hoy aquí. Es un propósito al que he tratado de servir durante muchos años. He rezado para que Dios me mostrara una forma de realizarlo.

A veces, sin previo aviso, el futuro golpea a nuestra puerta con una valiosa y dolorosa visión de lo que podría ocurrir. Ciento diecinueve años atrás, un rico inventor leyó su propio obituario, erróneamente publicado años antes de su muerte. Pensando equivocadamente que el inventor acababa de morir, un diario publicó un duro examen del trabajo de su vida, titulándolo injustamente “el mercader de la muerte” debido a su invento, la dinamita. Sacudido por esta condena, el inventor tomo la decisión de servir a la causa de la paz. Siete años después, Alfred Nobel creó este premio y otros que llevan su nombre.

Mañana, hace siete años, leí mi propio obituario político en un análisis que me pareció duro y equivocado, si no prematuro. Pero ese veredicto no querido también trajo un valioso y doloroso regalo: una oportunidad para buscar formas nuevas y frescas de servir mi propósito.

Inesperadamente, ello me ha traído acá. Aunque temo que mis palabras no estén a la altura de este momento, rezo para que lo que siento en mi corazón pueda serles comunicado lo suficientemente claro para que aquellos que me escuchen digan “debemos de actuar”.

Nosotros, los seres humanos, estamos enfrentando una emergencia planetaria. Una amenaza a nuestra subsistencia que esta ganando siniestro y destructivo potencial mientras estamos aquí reunidos. Pero también hay noticias esperanzadoras: tenemos la habilidad para resolver esta crisis, y para evitar sus peores consecuencias, si actuamos de forma valiente, decidida y rápida.

Sin embargo, a pesar de un creciente número de honorables excepciones, demasiados líderes mundiales siguen siendo mejor descritos por las palabras de Winston Churchill aplicadas a quienes ignoraron la amenaza de Adolfo Hitler: “they go on in strange paradox, decided only to be undecided, resolved to be irresolute, adamant for drift, solid for fluidity, all powerful to be impotent."

"Continúan con extrañas paradojas, sólo deciden seguir indecisos, acuerdan seguir en desacuerdo, firmes en patinar, sólidos en la fuidez, y todos, poderosos en impotencia."

Así que hoy día botaremos otros setenta millones de toneladas de polución en la delgada capa de atmósfera que rodea a nuestro planeta, como si se tratase de un desagüe abierto. Y mañana botaremos una cantidad un poco mayor, que atrapará más y más calor del sol. Como resultado, la tierra tiene una fiebre. Y la fiebre está creciendo. Los expertos nos han dicho que la enfermedad no se curará por si sola. Hemos preguntado por una segunda opinión. Y por una tercera. Y por una cuarta. Y la consistente conclusion, reiterada con creciente alarma, es que algo fundamental está mal. Nosotros somos lo que está mal, y debemos corregirlo.

El pasado 21 de setiembre, mientras que el hemisferio norte se alejaba del sol, los científicos reportaron con inédita angustia que la capa de hielo del Polo Norte está “cayendo por un precipicio”. Un estudio estima que el hielo del Polo Norte podría desaparecer por completo en menos de veintidós años. Un nuevo estudio, que será presentado por la marina norteamericana esta semana, nos advierte que esto podría pasar en tan solo siete años. Siete años a partir de ahora.

En los últimos meses, se ha vuelto más y más difícil malinterpretar las señales que nuestro planeta nos está dando. Ciudades importantes en Norteamérica y Sudamérica, Asia y Australia están casi sin agua debido al masivo deshielo de glaciales. Granjeros desesperados están perdiendo su modo de vida. Personas en el Ártico y en las islas del Pacífico están planeando evacuaciones lejos de los lugares que durante mucho llamaron hogar. Incendios sin precedentes están obligando a medio millón de personas a salir de su país, y causó una emergencia nacional en otro, que casi ocasiona la caída del gobierno. Los refugiados climáticos han migrado a áreas habitadas por personas con diferente cultura, religión y tradición, incrementando el potencial de conflicto. Tormentas cada vez más fuertes en el Pacífico y en el Atlántico amenazan a ciudades enteras. Millones han sido desplazados por masivas inundaciones en el sur de Asia, México y dieciocho países de África. Mientras las temperaturas extremas se han incrementado, decenas de millones han perdido su vida. Imprudentemente, estamos quemando y acabando con nuestros bosques, y llevando a más y más especies a la extinción. La red misma de la vida de la dependemos está siendo amenazada.

El mundo necesita una alianza, especialmente entre los países en los que más pesan en la balanza. Saludo a Europa y Japón por los pasos que han tomado en años recientes para enfrentar el reto, y al nuevo gobierno de Australia, que ha hecho de la solución de la crisis climática su primera prioridad.

Pero lo que venga será influenciado decisivamente por dos naciones que ahora están fallando en hacer lo suficiente: Estados Unidos y China. Mientras que India está creciendo en importancia, queda absolutamente claro que son los dos emisores de CO2 más grandes – en especial mi propio país – los que necesitan dar los pasos más decididos, o, caso contrario, enfrentar a la historia por su incapacidad para actuar. Ambos países deben dejar de usar la conducta del otro como excusa y, en su lugar, desarrollar una agenda para la supervivencia mutua en un medio ambiente compartido.

Estos son los últimos años de decisión, pero pueden ser los primeros años de un mejor y más brillante futuro, si es que hacemos lo que debemos. Nadie debe creer que una solución será encontrada sin esfuerzo, sin costo, sin cambios. Debemos saber que si queremos recuperar el tiempo perdido y hablar nuevamente con autoridad moral, entonces estas son las duras verdades:

El camino por delante es difícil. Lo que actualmente creemos que es factible de hacer es aún muy poco para lo que en realidad debemos hacer. Además, entre aquí y allá, a través de lo desconocido, la sombra cae. Eso es otra forma de decir que debemos de expandir nuestras fronteras de lo posible. En palabras del poeta español, Antonio Machado, “caminante, no hay camino, se hace camino al andar”.

Estamos parados en la parte más definitoria del camino. Así que quiero terminar como empecé, con la visión de dos futuros, ambos palpablemente posibles, y con la pregaria de que veremos con gran claridad la necesidad de elegir entre esos dos futuros, y con la urgencia de tomar la decisión adecuada ahora mismo.

El gran escritor noruego, Henrik Ibsen, escribió “uno de estos días, la generación más joven vendrá a tocar a mi puerta”. El futuro está tocando a nuestra puerta ahora mismo. No se equivoquen, la siguiente generación nos preguntará una de estás dos preguntas. O nos preguntará “¿en qué estaban pensando, por qué no actuaron?”.

O, por el contrario, nos preguntará “como hicieron para encontrar el coraje moral para levantarse y resolver exitosamente una crisis que muchos decían era imposible de resolver?”.

Tenemos todo lo que necesitamos para empezar, excepto, tal vez, voluntad política. Pero la voluntad política es un recurso renovable. Así que renovémosla, y digamos todos juntos: “Tenemos un propósito. Somos muchos. Por este propósito nos levantaremos y actuaremos”.



Discurso Nixon "La Mayoría Silenciosa"

"La Gran Mayoría Silenciosa"
Discurso de Richard Nixon explicando su plan para terminar la Guerra de Vietnam

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: Guerra de Vietnam | Guerra Fría | Richard Nixon


Famoso Discurso de Richard Nixon "La Gran Mayoría Silenciosa" el 3 de Noviembre de 1969, en el que expone sus planes para acabar con la guerra de Vietnam, buscando el apoyo del pueblo americano, al que él llama la "mayoría silenciosa":

"Buenas noches, estimados ciudadanos.

Esta noche deseo hablarles de un asunto de gran importancia para todos los Americanos y para mucha gente en todas las partes del mundo: la guerra en Vietnam.

Creo que una de de las razones de la profunda división acerca del Vietnam es que muchos Americanos han perdido su confianza en lo que su Gobierno les comunicó acerca de nuestra política.

A los Americanos no se les puede y no se les debe pedir su apoyo a una política la cual está involucrada en asuntos primordiales de guerra y paz a menos que ellos conozcan la verdad acerca de esa política.

Esta noche, ahora bien, me gustaría responder algunas de las cuestiones que sé que están en la cabeza de todos los que me están escuchando.

¿Cómo y por qué América se ve involucrado en Vietnam por primera vez?
¿Cómo esta Administración ha cambiado la política de la Administración previa?
¿Qué ha sucedido realmente en las negociaciones de París y en el campo de batalla en Vietnam?
¿Qué elecciones tenemos que tomar si queremos terminar esta guerra?
¿Cuáles son las perspectivas de paz?

Ahora, permítanme empezar describiendo la situación que yo me encontré cuando entré en en el cargo el 20 de Enero: La guerra había continuado durante cuatro años. 31.000 Americanos habían muerto en combate. El programa de entrenamiento de los Vietnamitas del Sur iba retrasado. 540.000 Americanos estuvieron en Vietnam sin ningún plan para reducir su número. No hubo ningún progreso en las negociaciones de París, y los Estados Unidos no habían propuesto un tratado de paz razonable.

La guerra estaba causando una gran división aquí en casa, y las crítica de muchos de nuestros aliados, así como obviamente la de nuestros enemigos, en el extranjero.

A la vista de estas circunstancias, hubo alguien que pidió insistentemente que yo terminara con la guerra de una vez, y que ordenara la retirada de todas las fuerzas Americanas. Desde un punto de vista político, esto habría resultado popular, y desde luego muy fácil de llevar a cabo. Después de todo, nosotros nos hemos visto involucrados en esta guerra desde que mi predecesor ocupara el cargo. Yo podría culpar de la derrota, lo cual sería el resultado de mi acción, en él-- y revelarme como un hombre de paz. [...]

Pero yo tenía una obligación mucho mayor que pensar solamente en los años que durase mi Administración, y en la siguiente elección. Yo, tenía que pensar en el efecto que mi decisión causaría en la siguiente generación, y en el futuro de Paz y Libertaz en América, y en el mundo.

Entendamos todos que la cuestión que tenemos ante nosotros no es si algunos Americanos están a favor de la Paz o en contra de la Paz. La cuestión no es si la "guerra de Johnson" se convierte en la "guerra de Nixon". La gran cuestión es: ¿Cómo podemos conseguir la paz para América?

Bien, tengamos ahora en cuenta la cuestión fundamental: ¿Por qué y cómo los Estados Unidos se involucraroon en la guerra de Vietnam por vez primera? Hace 15 años el Norte de Vietnam, con el apoyo logístico de la China Comunista y de la Unión Soviética, lanzó una campaña para imponer un gobierno Comunista en Vietnam del Sur, instigando y apoyando una revolución.

En respuesta a la petición del Gobierno de Vietnam del Sur, el presidente Eisenhower envió ayuda económica y equipamiento militar para asistir a la gente de Vietnam del Sur en un esfuerzo para prevenir un levantamiento Comunista. Hace siete años, el presidente Kennedy envió 16.000 militares a Vietnam como soporte de combate. Hace cuatro años, el presidente Johnson envió fuerzas de combate Americanas a Vietnam del Sur.

Ahora muchos creen que la decisión del presidente Johnson de enviar fuerzas de combate Americanas fue equivocada. Y muchas otras, yo entre ellas, habíamos criticado enérgicamente la manera en la que la guerra estaba siendo afrontada.

Pero la cuestión que hoy tenemos delante de nosotros es: ¿Ahora que nosotros estamos en guerra, cuál es la mejor manera de terminarla?

En Enero, yo sólo pude concluir que una retirada precipitada de todas las fuerzas Americanas de Vietnam, resultaría un desastre no sólo para Vietnam del Sur sino para Estados Unidos y para la causa de la Paz.

Para los Survietnamitas, una retirada precipitada, permitiría inevitablemente a los Comunistas, repetir las masacres que siguieron a su surgimiento en Vietnam del Norte hace 15 años. Ellos mataron a más de 50.000 personas y cientos de miles más murieron en campos de concentración.

Pudimos ver un preludio de lo que sucedería en Vietnam del Sur cuando los comunistas entraron en la ciudad de Hue el pasado año. Durante un breve mandato, hubo un sangriento reinado del terror en el cual 3.000 personas fueron asesinados a palos, a tiros y enterrados en fosas comunes.

Ante un repentino cese de nuestro apoyo, estas atrocidades vividas en Hue se convertirían en la pesadilla que asolaría a toda la nación entera, particularmente al millón y medio de refugiados Católicos que huyeron a Vietnam del Sur cuando los Comunistas se apoderaron del Norte.

Para los Estados Unidos, esta primera derrota en nuestra historia, resultaría en un derrumbamiento inevitable de nuestra confianza y del liderazgo que los Estados Unidos tiene no solamente en Asia sino a lo largo del mundo.

Tres Presidentes Americanos han reconocido la gran trascendencia de lo que no jugamos en Vietnam.

En 1963, el Presidente Kennedy con su característica elocuencia y claridad dijo:

"Nosotros deseamos ver un Gobierno estable allí. Nosotros creemos fuertemente en eso. No vamos a cesar en ese esfuerzo. En mi opinión, nuestra retirada significaría el derrumbamiento no sólo de Vietnam del Sur sino del Sureste Asiático. Por lo tanto nosotros vamos a mantenernos allí"

Los Presidentes Eisenhower y Johnson expresaron la misma conclusión durante sus estancias en la presidencia.

Para el futuro de la Paz, una retirada precipitada resultaría en un desastre de inmensas proporciones. Una nación no puede permanecer grande si traiciona a sus aliados y abandona a sus amigos. Nuestra derrota y humillación en Vietnam del Sur, promovería fuera de toda duda la temeridad en aquellas potencias que no han abandonado todavía sus ansias de conquistar el mundo. Esto haría estallar la violencia allá donde nuestro compromiso ayuda a mantener la paz (en Oriente Medio, en Berlín, y finalmente en el hemisferio Oeste). En definitiva, esto costaría más vidas. No traería la paz. Traería más guerra.

Por estas razones, rechacé las recomendaciones de que terminara la guerra retirando inmediatamente todas nuestras fuerzas. Yo, sin embargo, elegí cambiar la política, tanto en el campo de la negociación como en el campo de batalla, de manera que la guerra terminara en muchos frentes. Inicié una búsqueda de la paz en muchos frentes. En el discurso televisivo del 14 de Mayo, ante las Naciones Unidas, comuniqué nuestras propuestas de paz en gran detalle.

Nosotros hemos ofrecido una retirada completa de todas nuestras fuerzas extranjeras en el plazo de un año. Hemos propuesto un alto al fuego bajo supervisión internacional. Hemos ofrecido elecciones libres bajo supervisión internacional con los Comunistas participando en la organización.

Nosotros no hemos realizado nuestras propuestas con la arrogancia de un "tómalo o déjalo". Nosotros hemos indicado que estamos dispuestos a discutir las propuestas que hemos establecido para la otra parte. Hemos declarado que todo es negociable menos el derecho de la gente de Vietnam del Sur de determinar su propio futuro.

En la conferencia de Paz de Paría, el Embajador Lodge ha manifestado nuestra flexibilidad y buena fé en 40 reuniones públicas. Hanoi ha rechazado incluso discutir nuestras propuestas. Ellos demandan nuestra aceptación incondicional en sus términos de abandonar todas las fuerzas Americanas inmediatamente e incondicionalmente y que abandonemos el gobierno de Vietnam cuando partamos.

Nosotros no hemos limitado nuestras iniciativas de paz a declaraciones públicas. En Enero reconocí que una larga y amarga guerra como esta, normalmente no podría establecerse en un foro público.

Esta noche, estoy dando el paso sin precedentes de desvelarles a ustedes algunas de nuestras iniciativas para la paz, iniciativas que nosotros emprendemos privada y secretamente[...]

No esperé a mi inauguración para empezar la búsqueda de la paz. Mucho antes de mi elección, como individuo, realicé dos ofertas privadas para un acuerdo rápido y razonable. Las respuestas de Hanoi pidieron en efecto nuestra rendición antes de las negociaciones. Desde que la Unión Soviética suministra la mayoría del equipamiento militar a Vietnam del Norte, el Secretario de Estado Rogers, mi asistente para los asuntos de seguridad Nacional, Dr Kissinger, el Embajador Lodge y yo personalmente, nos hemos reunido en varias ocasiones con representantes del Gobierno Soviético para intentar iniciar un proceso de Paz. A mayores, hemos extendido las rondas de negociaciones con el mismo fin en Vietnam del Norte.

Ninguna de estas negociaciones han producido resultados hasta la fecha. A mediados de Julio, he llegado al convencimiento de que era necesario dar un paso sustancial para salir del estancamiento en las negociaciones de París. Yo hablé directamente desde este despacho en el que ahora estoy sentado, con un individuo el cual conocía personalmente a Ho Chi Minh desde hacía 25 años. A través de él, le envié una carta. Realicé esto fuera de los protocolos tradicionales de la diplomacia con la esperanza de que resultaría contructivo para el progreso de traer el fin a la guerra.

Déjenme que les lea la carta:

"Querido Señor Presidente:

Soy consciente de la dificultad que supone comunicarse adecuadamente a través del abismo que suponen cuatro años de guerra. Pero precisamente por razón de este abismo, quiero tener la oportunidad de reafirmar con toda solemnidad, mi deseo de trabajar por una paz justa. Creo profundamente que la guerra en Vietnam ha llegado demasiado lejos, y retrasar su fin no puede beneficiar a nadie, al menos a ninguno de los vietnamitas. Ha llegado el momento de dar un paso adelante a las negociaciones para conseguir una pronta resolución a esta trágica guerra. Usted nos encontrará receptivos en un esfuerzo común que traiga la bendición de la paz al bravo pueblo de Vietnam. Hagamos que la historia recuerde este instante como el momento en que ambas partes giraron sus cabezas hacia la consecución de la paz en lugar de hacia la guerra y el conflicto. "

Reciví la respuesta de Ho Chi Minh el 30 de Agosto, tres días antes de su muerte. [...] El texto completo de las cartas está siendo entregada a la prensa.

Además de las reuniones públicas a las que me he referido, el Embajador Lodge se ha reunido con negociadores vietnamitas en Paría en 11 sesiones privadas. Hemos tomado otras iniciativas significativas que permanecerán en secreto para mantener algunos canales de comunicación que podría resultar todavía productivos.

Pero el efecto de todas las negociaciones públicas, privadas y secretas que habían sido emprendidas desde el halto el fuego hace ahora un año, y desde que la actual Administración tomó el poder el 20 de Enero, se pueden resumir en una sola frase: No se ha realizado ningún progreso excepto en el "acuerdo de la forma que tiene la mesa de las negociaciones."

Bien, ahora, ¿quién se equivoca? Está claro que el obstáculo en las negociaciones para traer un fin a la guerra no es el Presidente de los Estados Unidos. No es el Gobierno de Vietnam del Sur. El obstáculo es el rechazo de la otra parte de mostrar la disponibilidad de unirnos en la búsqueda de una paz justa. [...]


Al tiempo que lanzamos nuestros esfuerzos para buscar la paz, me dí cuenta de que no podríamos tener éxito en la empresa a través de las negociaciones. Puse entonces en práctica otro plan para alcanzar la paz. Un plan que traería el fin de la guerra independientemente de lo que sucediera en el frente de negociaciones. Está en línea con el mayor giro en la política exterior de los Estados Unidos que he describido en mi conferencia de prensa en Guam el 25 de Julio. Permítanme brevemente explicarles que ha sido descrito como la "Doctrina Nixon" -- una política que no sólo ayuda a terminar la guerra en Vietnam sino que es un elemento esencial de nuestro programa para prevenir futuros Vietnams.

Los Americanos somos gente de "hazlo tú mismo" -- somos gente impaciente. En vez de enseñar a alguien a hacer un trabajo, nos gusta hacerlo por nosotros mismo. Este tratamiento ha sido llevado a cabo en nuestra política exterior. En Korea, y de nuevo en Vietnam, los Estados Unidos suministran la mayor parte del dinero, la mayor parte de las armas, y la mayor parte de la gente para defender su libertad contra la agresión Comunista.

Antes de que ninguna tropa Americana fuera a Vietnam, un líder de otro país asiático me expresó esta opinión mientras viajaba por el continente como un ciudadano privado. El dijo: " cuando tu estás intentando apoyar a otra nación a defender su libertad, la política de los EEUU sería ayudarles a luchar en la guerra, pero no a luchar en la guerra en su lugar."

Pues bien, de acuerdo con este sabio consejo, establecí en Guam tres principios como guía para el futuro de la política Americana en Asia. Primero, los EEUU mantendría todos sus tratados de compromiso. Segundo, haríamos de escudo si una potencia nuclear amenazara la libertad de una nación aliada con nosotros, o de una nación cuya supervivencia consideramos vital para nuestra seguridad. Tercero, en los casos en los que estén envueltos otro tipo de agresiones, suministraríamos apoyi militar y económico cuando fuese solicitado, de acuerdo con nuestros tratados acordados. [...]

Después de anunciar esta política, sucedió que los líderes de Filipinas, Tailandia, Vietnam del Sur y otras naciones que podrían ser amenazadas por la agresión Comunista, acogieron esta nueva dirección en la política exterior Americana.

La defensa de la libertad es un asunto de todos, no sólo es un asunto de América. Y es particaularmente la resposabilidad de la gente cuya libertad está amenazada. En la Administración previa, Americanizamos la guerra en Vietnam. En esta Administración, estamos Vietnamitizando la búsqueda de la paz.[...]

El plan de Vietnamitación fue emprendido por el Secretario Laird durante su visita a Vietnam en Marzo. En este plan, ordené primero un incremento sustancial en el entrenamiento y el equipamiento de las fuerzas vietnamitas. En Julio, durante mi visita a Vietnam, cambié las órdenes del General Abram, para que fueran consistentes con los objetivos de neustras políticas. Bajo estas nuevas órdenes, la misión principal de nuestras tropas era preparar a las fuerzas Survietnamitas para asumir la responsabilidad total por la seguridad de Vietnam del Sur. Nuestras operaciones aereas han sido reducidads sobre un 20%.

Y ahora que hemos empezado a ver los resultados de este profundo cambio en la política Americana en Vietnam. Después de cinco años de tropas Americanas en Vietnam, estamos al fin empezando a traer Americanos a casa. Por el 15 de Diciembre, 60.000 hombres se retirarán de Vietnam del Sur, incluyendo un 20% de todas nuestras fuerzas de combate. Los survietnamitas continuarán ganando fuerza. Como resultado, ellos tendrán la capacidad de asumir responsabilidades militares.

Otros dos acontecimientos significantes han sucedido desde que esta Administración tomó el poder. La infiltración enemiga, infiltración que es esencial si ellos están lanzando un ataque ha disminuido más de un 80%, y más importante todavía, las bajas Americanas han disminuido en los dos últimos meses al punto más bajo en tres años.

Permítanme ahora dedicarme a nuestro programa de futuro. Nosotros hemos adoptado un plan en el que hemos trabajado en cooperación con los Vietnamitas del Sur para una retirada completa de todas las fuerzas de combate terrestre y su sustitución por tropas survietnamitas, bajo un calendario previamente establecido. Esta retirada será realizada desde la fortaleza, no desde la debilidad. Cuando las fuerzas survietnamitas sean más poderosas, el incremento de la retirada Americana será mayor.

Yo no he tenido, ni tengo la intención de anunciar el calendario de nuestro programa, hay razones obvias para esta decisión, la cual estoy seguro que ustedes entenderán. Como indiqué en varias ocasiones, el ritmo de la retirada dependerá en el desarrollo de tres frentes. Uno de ellos es el progreso que pueda hacerse en las conversaciones de París. Un anuncio de un calendario definitivo de retirada incentivaría al enemigo a no negociar un acuerdo. Simplemente esperaría a la retirada de las fuerzas y entonces movería.

Los otros dos factores en los que se basarán las decisiones de nuestra retirada serán el nivel de actividad enemiga y el progreso de los programas de entrenamiento de las fuerzas survietnamitas. Estoy contento de poder comunicarles esta noche, que en estos dos frentes se han producido avances mayores a los esperados. Como resultado de esto, nuestro calendario de retirada es más optimista ahora que cuando por primera vez fue planteado en Junio.


Ahora, este hecho demuestra claramente por qué no es sabio comprometerse con un calendario de retirada definitivo. Debemos mantener la flexibilidad para depender las decisiones de la situación real.


Ahora bien, quiero ser totalmente claro en un asunto. En el momento en que se produjo el cese de los bombardeos hace ahora un año, no estamos seguros de que el enemigo haya comprendido que si nosotros dejábamos de bombardear Vietnam del Norte, ellos dejarían de bombardear ciudades del sur de Vietnam.

Quiero estar seguro que no hay ninguna confusión por parte del enemigo en lo concerniente a nuestro programa de retirada. Hemos notado la disminución del nivel de infiltración enemiga, la reducción de nuestras bajas y estamos basando nuestras decisiones de retirada parcialmente en estos factores. Si el nivel de infiltración o de nuestras bajas se incrementa mientras estamos disminuyendo nuestra actividad, sería el resultado de una acción consciente del enemigo. Hanoi no podría cometer un error tan grande como pensar que un incremento de la violencia le resultaría ventajoso.

Si yo advirtiera que un incremento de la acción enemiga pusiese en peligro nuestras fuerzas restantes en Vietnam, no dudaría en tomar medidas contundentes y efectivas para tratar esa situación. No es una amenaza, es una declaración política, la cual, como Comandante en Jefe de nuestras fuerzas armadas estoy dispuesto a cumplir y asumir mi responsabilidad para garantizar la protección de soldados Americanos allí donde fuera necesario.

Queridos compatriotas, estoy seguro de que podeis reconocer de lo que yo he dicho, que realmente solo tenemos dos opciones de las que elegir si deseamos acabar con esta guerra. Puedo ordenar una retirada precipitada de todos los Americanos de Vietnam sin tener en cuenta los efectos que tendría esta acción. O bien podemos persistir en nuestra búsqueda por una paz justa a través de negociaciones, si fuese posible, o a través de la implementación contínua de un plan de Vietnamitación si fuese necesario -- un plan en el cual nosotros retiraríamos todas nuestras fuerzas de Vietnam de acuerdo con un calendario.

He escogido esta segunda opción. No es la opción fácil. Es la opción correcta. Es un plan que terminará con la guerra y servirá a la causa de la paz, no sólo en Vietnam sino en el Pacífico y en el mundo.

Al hablar de las consecuencias de una retirada precipitada, mencioné que nuestros aliados perderían confianza en América. Más peligroso que eso, perderíamos confianza en nosotros mismos. Oh¡, la reacción inmediata sería un sentimiento de alivio ya que nuestros hombres regresarían a sus casas. Pero como hemos visto, las consecuencias de ello, inevitablemente remordería nuestra conciencia y crearían una cicatriz profunda de nuestro espíritu como pueblo.

Hemos afrontado otras crisis a lo largo de nuestra historia, y nos hemos fortalecido rechazando la vía fácil, tomando siempre la decisión correcta a la hora de enfrentar nuestros desafíos. Nuestra grandeza como nación ha sido nuestra capacidad de hacer siempre lo correcto. Reconozco que algunos de mis conciudadanos están en desacuerdo con el plan de paz que he elegido. Honestos y patrióticos Americanos han rechazado conclusiones distintas sobre como la paz debería conseguirse. En San Francisco, hace unas semanas, vi manifestantes llevando pancartas en las que se podía leer " Pierde en Vietnam, trae los chicos a casa", Bien, una de las fortalezas de nuestra sociedad libre es que cualquier Americano tiene el derecho de llegar a esa conclusión y defender ese punto de vista.

Pero como Presidente de los Estados Unidos, traicionaría mi juramento del cargo si permitiera que la política de esta nación estuviera dedicada por la minoría de los que sostienen ese punto de vista y quienes tratan de imponerlo en una nación mediante la organización de manifestaciones en la calle. Por casi 200 años, la política de esta nación ha sido hecha bajo nuestra Constitución por aquellos líderes en el Congreso y la Casa Blanca elegida por toda la gente. Si una minoría, fuese lo enérgica que fuese, prevaleciera sobre la razón y la voluntad de la mayoría, esta nación no tendría futuro como una sociedad libre.

Y ahora, me gustaría dirigir unas palabras, si pudiera, a los jóvenes de esta nación, que están particularmente preocupados por esta guerra. Respeto su idealismo. Comparto su preocupación por la paz. QUiero la paz tanto como vosotros. Tengo poderosas razones personales por las que quiero terminar esta guerra. Esta semana tendré que firmar 83 cartas a madres, padres, esposas, y seres queridos de aquellos hombres que han dado sus vidas por América en VIetnam. Es una pequeña satisfacción para mí que sean solamente una tercera parte de las cartas que tuve que firmar la primera semana que tomé el cargo. No hay nada que desease tanto como ver el día cuando no tuviese que escribir ninguna de estas cartas.

Quiero terminar la guerra para salvar las vidas de esos valerosos jóvenes en Vietnam. Pero queiro terminarla de manera que incremente la oportunidad que sus hermanos más jóvenes y sus hijos no tengan que luchar en algún futuro Vietnam en algún lugar en el mundo.

Y quiero terminar la guerra por otra razón. Quiero terminarla para que vuestra energía y dedicación, de nuestros jóvenes, ahora demasiado amargamente dirigida en odio contra aquellos responsables por la guerra, pueda ser transformada hacia los desafíos de paz, una mejor vida para todos los Americanos, una mejor vida para todas las personas de esta tierra.

[...]

Sé que no está de moda hablar de patriotismo o de destino nacional en estos días, pero siento que es apropiado hacerlo en esta ocasión. Hace doscientos años, esta nación era débil y pobre. Pero incluso entonces, América era la esperanza de millones en todo el mundo. Hoy hemos llegado a ser la nación más poderosa y rica del mundo, y la rueda del destino ha girado para que cualquier esperanza que el mundo tiene para la supervivencia de la paz y la libertad, estará determinada por la moral de los Americanos y el coraje para enfrentar los desafíos del liderazgo de un mundo libre.

Hagamos que los historiadores no recuerden que , cuando América fue la nación más poderosa del mundo, nos cambiamos al otro lado de la carretera y dejamos que las últimas esperanzas de paz y libertad de millones de personas fuesen sofocadas por las fuerzas del totalitarismo.

Por lo tanto, a vosotros, a la gran mayoría silenciosa de mis conciudadanos, pido vuestro apoyo. Juré en mi campaña presidencial acabar con esta guerra, de manera que pudiese ganar la paz. He iniciado un plan de acción el cual me permitirá mantener ese juramento. Cuanto mayor apoyo pueda tener de los ciudadanos Americanos, más pronto este juramento podrá ser cumplido. Cuanto más divididos estemos en casa, menos probable es que el enemigo negocie en París.

Unámonos por la paz. Unámonos contra la derrota. Comprendamos que Vietnam del Norte no puede derrotar o humillar a los Estados Unidos. Sólo los Americanos pueden hacerlo.

Hace cincuenta años, en esta habitación, en este mismo despacho, el Presidente Woodrow Wilson dijo unas palabras que cautivaron. Él dijo: "Esta es la guerra que acabará con las guerras". Su sueño de paz después de la primera guerra mundial fue hecha añicos ante la dura realidad.

Hoy, no digo que la guerra en Vietnam es la guerra que acabará con las guerras, pero digo esto: He iniciado un plan que terminará con esta guerra de manera que nos llevará más cerca del objetovo que Woodrow Wilson y cualquier Presidente Americano en nuestra historia ha tenido -- el objetivo de una paz justa y duradera.

Como Presidente, mantengo la responsabilidad de escoger el mejor camino para alcanzar ese objetivo y dirigir a la nación a su consecución.

Juro esta noche, que afrontaré la responsabilidad con toda mi fuerza y sabiduría de acuerdo con vuestras esperanzas y vuestras preocupaciones, y apoyado por vuestras oraciones.

Gracias y buenas noches."

Discurso Fidel Castro Vietnam 1973

"El Pueblo de Vietnam"
Discurso pronunciado el 12 de Septiembre de 1973

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: Comunismo | Guerra de Vietnam| Fidel Castro


Discurso del comandante Fidel Castro Ruz, en Vietnam, el 12 de septiembre de 1973. En él, Fidel muestra su apoyo y solidaridad con el pueblo vietnamita.

Queridos compañeros Le Duan, Truong Chinh y Pham Van Dong; Queridos compañeros del Buró Político y del Comité Central del Partido de los Trabajadores de Viet Nam; Queridos compañeros vietnamitas y cubanos; Estimados representantes del Cuerpo Diplomático:

Después de un largo y agotador viaje, sin tiempo para escribir siquiera unas palabras, deseo responder las hermosas expresiones del compañero Le Duan.

Hemos llegado a este país llenos de un cariño, de una admiración, de un espíritu de fraternidad y de solidaridad que apenas puede expresarse con palabras (APLAUSOS).

Viet Nam es un nombre sumamente querido y sumamente cercano en el corazón de todos los cubanos (APLAUSOS). Viet Nam ha sido para nosotros un ejemplo y un aliento en nuestra lucha. El pueblo cubano está sumamente consciente del extraordinario papel que ha desempeñado el pueblo de Viet Nam en el seno del movimiento revolucionario mundial y en la lucha de liberación de los pueblos. Viet Nam brinda a todos los pueblos explotados y oprimidos una lección inolvidable. Ningún movimiento de liberación, ningún pueblo de los que han luchado por su independencia, ha tenido que llevar a cabo una lucha tan larga y tan heroica como el pueblo de Viet Nam.

Es preciso recordar las difíciles y complejas circunstancias en que se inició la lucha de este pueblo. Para ello, es indispensable recordar el nombre venerado y querido del presidente Ho Chi-Minh (APLAUSOS). El presidente Ho Chi-Minh, comprendiendo la extraordinaria importancia histórica y las consecuencias de la gloriosa Revolución de Octubre, y asimilando el luminoso pensamiento de Lenin, vio con toda claridad que en el marxismo-leninismo estaban la enseñanza y el camino que debían seguirse para encontrar solución al problema de los pueblos oprimidos por el colonialismo (APLAUSOS). El compañero Ho Chi-Minh, de una manera genial, combinó la lucha por la independencia nacional con la lucha por los derechos de las masas oprimidas por los explotadores y los feudales. El vio que el camino era la combinación de los sentimientos patrióticos de los pueblos con la necesidad de liberarse de la explotación social. La liberación nacional y la liberación social fueron los dos pilares en que se asentó su doctrina (APLAUSOS). Pero vio, además, que los países atrasados por el colonialismo podían dar un salto en la historia y construir su economía por los caminos del socialismo, ahorrándose los sacrificios y los horrores del capitalismo (APLAUSOS).

Pero no solo tuvo una clara concepción estratégica, sino que vio la necesidad de organizar un Partido de vanguardia que dirigiera al pueblo en esa lucha y se dio a la tarea de organizar el Partido Comunista de Indochina, que después fue el Partido de los Trabajadores de Viet Nam (APLAUSOS). Lo organizó, lo educó y lo templó en la lucha, y gracias a eso el pueblo de Viet Nam tuvo su vanguardia revolucionaria, un partido sabio que supo reunir a todas las capas progresistas de la población en un frente amplio para llevarlo a la victoria.

Nosotros creemos que en la vida del compañero Ho Chi-Minh, en su pensamiento político, en su clara concepción táctica y estratégica, todos los pueblos oprimidos tienen una riquísima fuente de sabiduría y de conocimiento para poder abordar sus propios problemas (APLAUSOS).

El compañero Ho Chi-Minh supo adaptar genialmente a las condiciones concretas de Viet Nam los principios inmortales del marxismo-leninismo. y la historia le ha dado la razón, porque de otra forma ningún pueblo habría podido escribir una página tan heroica y tan gloriosa como la que ha escrito el pueblo de Viet Nam, derrotando primero al colonialismo francés y derrotando después al imperialismo yanki (APLAUSOS).

El pueblo de Viet Nam, siendo pequeño y siendo pobre, ha derrotado a dos de las más poderosas fuerzas reaccionarias en el mundo moderno. Ese es el gran ejemplo que el pueblo de Viet Nam le ha dado al mundo. Pero, además, el compañero Ho Chi-Minh tuvo una clarísima visión de la fuerza del movimiento revolucionario internacional. Comprendió desde el primer momento que la revolución vietnamita formaba parte de esas fuerzas y se apoyó en la fuerza del movimiento revolucionario internacional y en la solidaridad del movimiento revolucionario internacional, sin la cual ningún pueblo aislado podría vencer las poderosas fuerzas del imperialismo en el mundo de hoy.

Y esa es otra de las extraordinarias lecciones, de las extraordinarias enseñanzas que les ha dado a los revolucionarios de todo el mundo, el Partido de los Trabajadores y el pueblo de Viet Nam (APLAUSOS). Pero, además, el compañero Ho Chi-Minh fue un firme y decidido defensor de la unidad de las fuerzas progresistas y revolucionarias de todo el mundo (APLAUSOS). Comprendiendo que en esa unidad estarían todas las energías necesarias para vencer a nuestros enemigos imperialistas.

Queridos compañeros vietnamitas:

En el día de hoy nosotros hemos experimentado grandes emociones. Para nosotros fue un honor inmenso, infinito, este encuentro con el pueblo de Viet Nam (APLAUSOS), para nosotros será eterno el recuerdo de las muestras de afecto y de fraternidad con que recibieron a nuestra delegación (APLAUSOS). En cada hombre y mujer, en cada joven y anciano, en cada niño, veíamos un héroe de la resistencia patriótica (APLAUSOS), un héroe de la lucha por la salvación nacional, un forjador de la victoria contra la guerra imperialista. Recordábamos que hasta meses muy recientes soportaron los más bárbaros y los más brutales bombardeos y ametrallamientos de la aviación yanki, y sentíamos nuestra profunda admiración y nuestro profundo reconocimiento por la lucha. Recordábamos a los miles y miles de vietnamitas que dieron la vida por la patria, y pensábamos que ellos no solo lucharon por Viet Nam, lucharon también por los demás pueblos del mundo (APLAUSOS). Habían derramado su sangre por nuestro propio pueblo (APLAUSOS), y sentíamos hacia ellos un infinito agradecimiento.

El pueblo heroico de Viet Nam del Sur se ha enfrentado también a la más terrible guerra represiva de los tiempos modernos, al más feroz neocolonialismo. El imperialismo yanki, empleó todas sus fuerzas económicas, todas sus fuerzas militares, todas sus fuerzas políticas y todas sus fuerzas ideológicas para aplastar al heroico pueblo de Viet Nam del Sur, pero sin lograr vencer el heroísmo del pueblo, sin lograr aplastar su firme patriotismo, sin lograr imponer sus objetivos. Y el pueblo de Viet Nam del Sur tiene ya su Gobierno Provisional Revolucionario, y una gran parte del país liberada (APLAUSOS).

Nuestra delegación acaba de regresar de la Conferencia Cumbre de Argelia. Allí la delegación cubana libró una dura batalla contra la corriente que intentaba enfrentar a los países no alineados con el campo socialista. Y estamos sumamente satisfechos de los resultados de la conferencia. Pero podemos decir aquí, con satisfacción, que en el seno de aquella conferencia Viet Nam encontró una gran solidaridad (APLAUSOS), que el Gobierno Revolucionario Provisional de Viet Nam del Sur encontró un gran apoyo y que aquella asamblea de dirigentes de decenas de países, en forma casi unánime, brindó su apoyo al Gobierno Revolucionario Provisional de Viet Nam del Sur (APLAUSOS), como una demostración del inmenso prestigio que goza en el mundo el pueblo de Viet Nam y su heroica lucha (APLAUSOS), como una demostración de la creciente fuerza del movimiento progresista mundial y del aislamiento del imperialismo yanki.

En esa conferencia participaron también, como miembros activos o como observadores, numerosos países de América Latina, lo que responde a los cambios que se están produciendo en aquella región del mundo.

En relación con esto, debemos mencionar las dolorosas noticias que señalaba el compañero Le Duan acerca de los acontecimientos que han tenido lugar en la República de Chile.

Sabemos que el imperialismo yanki conspiraba enérgicamente para derrocar al Gobierno de la Unidad Popular, y en el día de ayer las noticias procedentes de Chile indicaban que el imperialismo habla logrado golpear al movimiento popular de Chile, que el gobierno del presidente Allende habla sido derrocado. Todavía a estas horas no se tienen noticias exactas de la suerte del presidente Allende, no se sabe si vive o si está muerto. Al lado de esas noticias, les puedo informar que la Embajada de Cuba en Santiago de Chile en el día de ayer fue atacada por elementos de las fuerzas armadas chilenas. También podemos informar que un barco mercante cubano que había ido a llevar azúcar a Chile —azúcar que en parte corresponde a donaciones gratuitas que nuestro pueblo, quitándosela de su propia cuota, enviaba a Chile— fue ametrallado por aviones de las fuerzas armadas chilenas y fue atacado en aguas internacionales por naves de guerra chilenas.

Estas son acciones odiosas de elementos fascistas provocadores contra la Revolución Cubana. La Embajada de Cuba fue amenazada por un alto oficial de la armada chilena. De más está decir que la representación diplomática cubana, lejos de intimidarse, le advirtió que defenderían la Embajada cubana hasta la última gota de su sangre (APLAUSOS PROLONGADOS). Y los tripulantes de la nave mercante cubana, que lleva el nombre de Playa Larga, recordando la agresión mercenaria de 1961, frente a la agresión de las naves de guerra, gritaron: "¡Patria o Muerte!" y se negaron a obedecer las órdenes de las naves militares que la atacaban en aguas internacionales (APLAUSOS PROLONGADOS).

Nuestros diplomáticos están dispuestos a morir y nuestros pacíficos tripulantes están dispuestos a dejarse enviar al fondo del mar antes que ceder a las amenazas y a las agresiones de los agentes del imperialismo yanki (APLAUSOS).

Les refiero estos hechos, porque sirven para dar una idea del carácter reaccionario y fascista que está tomando el movimiento sedicioso que ha tenido lugar en Chile.

Es lógico que el derrocamiento del Gobierno de la Unidad Popular constituye un revés para el movimiento revolucionario, pero con esas conspiraciones, con esas agresiones rabiosas, el imperialismo tampoco podrá detener el movimiento revolucionario en América Latina (APLAUSOS).

Esta acción del gobierno imperialista de Estados Unidos no se dirige solo contra el pueblo de Chile, se dirige también contra el gobierno revolucionario del Perú y contra el gobierno popular de Argentina, a fin de aislarlos, hostigarlos y agredirlos. Pero de ninguna forma el imperialismo yanki podrá impedir el creciente movimiento de rebeldía de los pueblos de América Latina (APLAUSOS).

Queridos compañeros vietnamitas:

Nosotros podemos asegurarles que la Revolución Cubana está plenamente consolidada (APLAUSOS) y que al igual que Viet Nam es un baluarte invencible del movimiento revolucionario (APLAUSOS). Y es invencible como Viet Nam, porque nuestra Revolución se apoya en los principios del marxismo-leninismo (APLAUSOS), en los principios del internacionalismo proletario y en la solidaridad internacional. Apoyándose el pueblo cubano en su lucha enérgica y en la solidaridad internacional ha podido resistir durante 14 años el bloqueo y las agresiones imperialistas, y ya hasta los propios imperialistas empiezan a convencerse de que la Revolución Cubana jamás podrá ser aplastada.

Por eso nosotros podemos asegurarles a los hermanos vietnamitas, que allá a las puertas de Estados Unidos, a 90 millas de sus costas, tendrán a su compañero de lucha, tendrán a sus hermanos de lucha (APLAUSOS) y tendrán a un pueblo consciente, un pueblo revolucionario, que siempre estará al lado de Viet Nam (APLAUSOS).

Somos un país pequeño, somos un país pobre, pero a pesar de eso participaremos también en la reconstrucción de Viet Nam (APLAUSOS). Trabajadores cubanos y equipos cubanos vendrán a Viet Nam a participar en la construcción de hospitales, de centros agropecuarios, de caminos y de otras actividades, para poner también nuestro grano de arena en la reconstrucción de este país (APLAUSOS).

No importa que estemos distantes, no importa que allá es de día y aquí es de noche en este minuto, eso simplemente quiere decir, ¡que siempre es de día en el campo de las ideas revolucionarias!, ¡que siempre el sol alumbra a la revolución, en Cuba y en Viet Nam! (APLAUSOS)

El inolvidable y querido compañero Ho Chi-Minh dijo un día: Mientras existan ríos y montañas, mientras queden hombres, vencido el agresor yanki construiremos un Viet Nam diez veces más hermoso (APLAUSOS).

¡Fieles al recuerdo del querido compañero Ho Chi-Minh, nosotros queremos participar en la construcción de ese Viet Nam diez veces más hermoso! (APLAUSOS.)

¡Siempre apoyaremos a ese pueblo heroico de la República Democrática de Viet Nam y siempre apoyaremos al pueblo heroico de Viet Nam del Sur, y siempre apoyaremos a los pueblos heroicos de Lao y Cambodia! (APLAUSOS.)

¡Apoyaremos enérgicamente la lucha del pueblo vietnamita por el cumplimiento de los Acuerdos de París, y por el cese de toda intervención del imperialismo yanki en los pueblos de Indochina! (APLAUSOS.)

Nosotros pensamos, como el compañero Ho Chi-Minh decía siempre: ¡El pueblo de Viet Nam vencerá! (APLAUSOS)

Brindo por los éxitos del heroico pueblo de Viet Nam, brindo por el compañero Le Duan, por el compañero Truong Chinh, por el compañero Pham Van Dong, por el compañero Giap, por todos los compañeros del Buró Político, por todos los compañeros del Comité Central del glorioso Partido de los Trabajadores de Viet Nam. ¡Brindo por la eterna e indestructible amistad de los pueblos de Viet Nam y Cuba!

"Los peligros de la Indiferencia" Discurso Holocausto

"Los Peligros de la Indiferencia"
Discurso pronunciado en 1999 en Washington

Enlaces
: Holocausto Nazi | II Guerra Mundial |Elie Wiesel


Conmovedor Discurso de Elie Wiesel "Los peligros de la Indiferencia" en 1999 en Washington. En él, el Wiesel cuenta su historia, la de un chico judío que un día creyó que nunca volvería a ser feliz, y la historia de un anciano que, 54 años después de ser liberado de la muerte, dedicó toda su vida a intentar explicar los peligros de la indiferencia como una de las lecciones más importantes que debíamos aprender:


"Estamos en el umbral de un nuevo siglo, un nuevo milenio. ¿Cuál será el legado del siglo desaparecido? ¿Cómo será recordado en el nuevo milenio? Por supuesto que será juzgado, y juzgado severamente, tanto moralmente como en términos metafísicos. Los siguientes errores han imprimido una oscura sombra sobre la humanidad: Dos guerras mundiales, incontables guerras civiles, una cadena sin sentido de asesinatos: Gandhi, los Kennedy, Martin Luther King, Sadat, Rabin, baños de sangre en Cambodia y Nigeria, India y Pakistán, Irlanda y Ruanda, Eritrea y Etiopía, Sarajevo y Kósovo, la inhumanidad en el Gulag y la tragedia de Hiroshima. Y en un nivel diferente, por supuesto, Auschwitz y Treblinka. Tanta violencia, tanta indiferencia.
 

¿Qué es indiferencia? Etimológicamente, la palabra significa “no hay diferencia.” Un estado extraño e innatural en el cual, las líneas entre la luz y la oscuridad, el anochecer y el amanecer, el crimen y el castigo, la crueldad y la compasión, el bien y el mal, se funden.

¿Cuáles son sus cursos y sus inescapables consecuencias? ¿Es una filosofía? ¿Es concebible una filosofía de la indiferencia? ¿Puede uno ver la indiferencia como virtud? ¿Es necesario, de vez en cuando, practicarla, simplemente para conservar nuestra sanidad, vivir normalmente, disfrutar una buena comida y un vaso de vino, mientras el mundo alrededor nuestro experimenta una terrible experiencia.

Por supuesto, la indiferencia puede ser tentadora, más que eso, seductiva. Es mucho más fácil alejarse de las víctimas. Es tan fácil evitar interrupciones tan rudas en nuestro trabajo, nuestros sueños, nuestras esperanzas. Es, después de todo, torpe, problemático, estar envuelto en los dolores y las desesperanzas de otra persona.

Allá, detrás de las puertas negras de Auschwitz, los prisioneros más trágicos eran, como eran llamados, los “Muselmanne,” (Término alemán usado en campos de concentración para referirse a prisioneros que se encontraban al borde de la muerte, ya sea por desesperanza, hambre, enfermedad o agotamiento). Envueltos en sus propias sábanas, se sentaban o yacían en el piso, con la mirada fija en el espacio, inconscientes de dónde estaban o quiénes eran, ajenos a su entorno.

No sentían más dolor, hambre, sed. No le temían a nada. No sentían nada. Estaban muertos y no lo sabían. En lo profundo de las raíces de nuestra tradición, algunos de nosotros sentíamos que ser abandonados por la humanidad no era lo último. Nosotros sentíamos que ser abandonados por Dios era peor que ser castigados por él. Era mejor un Dios injusto que uno indiferente. Para nosotros, ser ignorados por Dios era un castigo más duro que ser víctima de su ira. El hombre puede vivir lejos de Dios, pero no sin Dios. Dios se encuentra dondequiera que estemos. ¿Aún en el sufrimiento? Aún en el sufrimiento.

En cierta forma, ser indiferente a ese sufrimiento es lo que hace al ser humano en inhumano. Indiferencia, después de todo, es más peligroso que la ira o el odio. La ira puede ser a veces creativa. Uno escribe un gran poema, una gran sinfonía pero alguien hace algo especial por el bien de la humanidad porque uno está molesto con la injusticia de la que uno es testigo. Aún el odio a veces puede obtener una respuesta. Tú lo luchas, lo denuncias, lo desarmas. Indiferencia no obtiene respuesta. Indiferencia no es una respuesta.

La indiferencia no es el comienzo; es el final. Y por lo tanto, indiferencia es siempre el amigo del enemigo porque se beneficia del agresor, nunca de su víctima, cuyo dolor es magnificado cuando él o ella se sienten olvidados.

El prisionero político en su celda, los niños hambrientos, los refugiados sin hogar, se sienten abandonados, no por la respuesta a su súplica, no por el alivio de su soledad sino por que no ofrecerles una chispa de esperanza es como exiliarlos de la memoria humana. Y al negarles su humanidad traicionamos nuestra propia humanidad.

Indiferencia, entonces, no es sólo un pecado, es un castigo. Y es una de las más importantes lecciones de la amplia gama de experimentos del bien y el mal del siglo pasado."