Discurso Margaret Thatcher Visión Europea

"Discurso de Brujas"
Discurso pronunciado por Margaret Thatcher exponiendo su postura frente a la Unión Europea

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"Discurso de Brujas" (1988) en el que Margaret Thatcher expone su Visión sobre el futuro de la Unión Europea. La Primera Ministra Británica defendió una postura acusadamente euroescéptica:

"Europa no es una creación del Tratado de Roma. La idea de Europa no es de la propiedad de ningún grupo o institución. Los británicos somos herederos del legado de la cultura europea como cualquier otra nación. Nuestros lazos con el resto de Europa, el continente europeo, han sido un factor dominante en nuestra historia. Por 300 años fuimos parte del Imperio Romano (...)



Este año celebramos el 300 aniversario de la Gloriosa Revolución (...) En Gran Bretaña estamos muy orgullos del camino en el que, desde la Carta Magna de 1215, hemos sido pioneros en el desarrollo de instituciones representativas como fortalezas de la libertad. Y orgullosos también de la forma en la que por siglos Gran Bretaña ha constituido un hogar para personas del resto de Europa que buscaban un santuario lejos de la tiranía.

Pero sabemos también que sin el legado europeo de las ideas políticas no podríamos haber logrado tanto de lo que hemos hecho (...)

Muy a menudo la historia de Europa es descrita como una serie de guerras y disputas. Sin embargo desde nuestra perspectiva actual seguramente encontramos muchas más cosas de nuestra común experiencia (...)

Los británicos tienen una especial forma de contribuir con Europa. Por muchos siglos hemos contribuido a evitar que Europa cayera bajo el dominio de una sola potencia. Hemos luchado y muerto por su libertad. A pocas millas de aquí en Bélgica están enterrados los cuerpos de 120.000 británicos que murieron en la I Guerra Mundial. Todo ello no ha sido por la buena voluntad de luchar y morir. Europa podría haber estado unida hace ya mucho tiempo, pero sin libertad, sin justicia. El apoyo británico a los movimientos de resistencia a lo largo de la última guerra ayudó a mantener la llama de la libertad en muchos países hasta el día de la liberación. Todas estas cosas son prueba de nuestro compromiso con el futuro de Europa.

La Comunidad Europea es una manifestación de la identidad europea. Pero no la única. Nunca debemos olvidar que al Este del telón de acero los pueblos que disfrutan de una parte de la cultura europea, sus libertades e identidad han sido cortadas de forma radical. Debemos considerar siempre a Varsovia, Praga y Budapest como grandes ciudades europeas.

No deberíamos olvidar que los valores europeos han ayudado a hacer de Estados Unidos un valiente defensor de la libertad como ellos la obtuvieron.

(...) Este es el resumen de cerca de 200 años de compromisos británicos en Europa, la cooperación con Europa y la contribución a Europa, contribución que hoy sigue siendo válida y tan fuerte como siempre. Sí, nosotros hemos mirado también a vastos horizontes —como otros— y gracias a Dios por ello, porque Europa nunca podría haber prosperado y nunca prosperará con miras estrechas, como un club que se mira hacia dentro.

La Comunidad Europea pertenece a todos sus miembros. Debe reflejar las tradiciones y las aspiraciones de todos sus miembros.
Dejarme ser clara. Gran Bretaña no sueña con algo cómodo, una existencia aislada en el margen de la Comunidad Europea. Nuestro destino es Europa, como parte de la Comunidad. Pero esto no significa que nuestro futuro esté sólo en Europa. Pero tampoco lo es de Francia o España, o de cualquier otro miembro.

La Comunidad no es un fin en sí mismo. No es un mecanismo institucional que debe ser constantemente modificado de acuerdo a los dictados de algún abstracto concepto. No debe ser dosificado por regulaciones interminables. La Comunidad Europea es la forma práctica por la cual Europa puede asegurar un futuro próspero y con seguridad de sus pueblos en un mundo en el que hay otras poderosas naciones y grupos de naciones (...)


Intentar suprimir el carácter nacional y concentrar el poder en el centro de un conglomerado europeo podría ser altamente dañino y podría poner en peligro los objetivos que esperamos lograr. Europa será más fuerte justamente porque conserva a Francia como Francia, a España como España, a Gran Bretaña como Gran Bretaña, cada una con sus costumbres, tradiciones e identidad. Sería un absurdo tratar de hacerlas encajar en alguna clase de retrato robot de la personalidad europea.

Algunos de los padres fundadores de la Comunidad pensaron que los Estados Unidos podrían ser su modelo. Pero el conjunto de la historia de América es muy diferente de la de Europa (...).

Soy la primera en decir que uno de los grandes retos de Europa debería ser el hablar con una sola voz. Quiero vernos trabajar más estrechamente en todas las cosas que podamos hacer mejor juntos que solos. Europa es más fuerte cuando nosotros lo somos, ya sea en el comercio, la defensa, o en nuestras relaciones con el resto del mundo.

Pero trabajar más estrechamente no requiere un mayor poder centralizado en Bruselas o que las decisiones sean tomadas por una burocracia que ha sido nombra da. Resulta irónico que justo cuando esos países, como por ejemplo la Unión Soviética, que han tratado de dirigir todo desde el centro, están aprendiendo que el éxito depende de distribuir el poder y las decisiones lejos del mismo, haya dentro de la Comunidad quien quiera ir en dirección opuesta. No hemos hecho retroceder las fronteras del Estado en Gran Bretaña sólo para ver cómo se vuelven a imponer a es cala europea, con un superestado ejerciendo un nuevo dominio desde Bruselas. (...)

Hagamos de Europa una familia de naciones que se comprendan mejor mutuamente, que se aprecien recíprocamente, que hagan las cosas juntas, pero gozando de nuestra identidad nacional no menos que de nuestra empresa común europea. Tengamos una Europa que desempeñe con plenitud su papel en el mundo, que mire hacia afuera y no hacia dentro, y que preserve esa Comunidad Atlántica esa Europa a ambas orillas del Atlántico que es nuestra herencia más noble y nuestra mayor fuerza."


Brujas
20 de septiembre de 1988