Ejemplos de Figura de Palabra

Figuras de dicción o de palabra

Añadir o repetir desde unidades lingüísticas mínimas -fonemas- a otras superiores -palabras, construcciones sintácticas-, o, por el contrario, suprimirlas, con una intencionalidad expresiva, da lugar a sendos grupos de figuras retóricas que describiremos brevemente.

A) Por repetición o suma de elementos lingüísticos:

- La aliteración es la repetición de sonidos semejantes. Puede evocar estados de ánimo o sonidos de especial expresividad.

    Estaba tan embebido,
    tan absorto y enajenado,
    que se quedó mi sentido
    de todo sentir privado,
    y el espíritu dotado
    de un entender no entendiendo
    toda ciencia trascendiendo.

        (San Juan de la Cruz. Sobre un éxtasis de harta contemplación.)

    Tengo los años suficientes para sentirme desamparado cuando un amigo se me muere. Todo un lienzo de la pared de mi vida se me derrumba estrepitosamente y tengo una angustiosa sensación de soledad. Cuando el amigo es un amigo querido, en quien confiabas siempre, el problema se agrava.

        (Juan Perucho. Los jardines de la melancolía.)

- La onomatopeya es aquel tipo de aliteración que viene a reproducir o sugerir sonidos reales. Aunque los ejemplos convencionales aluden a la exacta reproducción de ciertos sonidos (el glu-glu del agua, el tic-tac del reloj), en los textos que citamos se evocan el zumbido de las abejas en el silencio y el chirrido de la cancela, respectivamente.

    Secaba entonces el terreno aliento
    el sol, subido en la mitad del cielo.
    En el silencio sólo se escuchaba
    un susurro de abejas que sonaba.

        (Garcilaso. Égloga III.)

    Rechinó en la vieja cancela mi llave;
    con agrio ruido abrióse la puerta
    de hierro mohoso y, al cerrarse grave
    golpeó el silencio de la tarde muerta.

        (Antonio Machado. Soledades.)

- La similicadencia consiste en usar palabras de sonidos semejantes o hacer coincidir varias con un final parecido. No debemos confundirla con lo que es la simple rima de los versos.

    Amo lo que se enciende
    lo que vuela y se abre l
    o que enloquece y crece
    lo que se mueve y salta
    lo que bebe los vientos
    lo que es contacto y música
    lo que es vasto y es casto
    lo que es milagro y peligro
    lo que respira y se estira
    o que viaja por antojo.

        (Carlos Edmundo de Ory. Amo... Metanoia.)

- La paronomasia aproxima palabras de sonidos parecidos, pero significados muy distintos.

    Salve, salve, oh magnífico,
    oh democrático y práctico,
    oh fantástico Trigeo,
    oh flemático , y oh, cáustico
    ¡Mítico, cómico, ínclito
    ático y rápido árbitro.

        (Francisco Nieva. La paz. Celebración grotesca sobre Aristófanes.)

- La repetición simple consiste en la reiteración de una o varias palabras diseminadas en el texto.

    Nosotros, ¡oh amigos!, sólo somos poetas y en vano pretenderíamos ver algo en el misterio, porque nuestros ojos están empañados por el sahumerio de nuestra fantasía, y de todas nuestras graves pláticas, ¡oh amigos!, sólo nos queda este cansancio que nos acogota y nos deja postrados, como camellos, ante la gran puerta cerrada de la muerte.

        (Rafael Cansinos Assens. El candelabro de los siete brazos.)

    Entre mis manos cogí
    un puñadito de tierra
    Soplaba el viento terrero.
    La tierra volvió a la tierra.
    Entre tus manos me tienes,
    tierra soy.
    El viento orea
    tus dedos, largos de siglos
    Y el puñadito de arena
    -grano a grano, grano a grano-
    gran viento se lo lleva.

        (Dámaso Alonso. El viento y el verso.)

- La anáfora consiste en la repetición de una o más palabras al principio de varios versos o de varias frases.

    Por la honra no come el que tiene gana donde le sabría bien. Por la honra se muere la viuda entre dos paredes. Por la honra, sin saber qué es hombre ni qué es gusto, se pasa la doncella treinta años casada consigo misma. Por la honra, la casada le quita a su deseo cuanto pide. Por la honra pasan los hombres el mar. Por la honra, mata un hombre a otro. Por la honra, gastan todos más de lo que tienen. Y es la honra mundana, según esto, una necedad del cuerpo y alma, pues al uno quita los gustos y al otro la gloria.

        (Francisco de Quevedo. Sueño del infierno. Sueños.)

    ¿Por qué tienes nombre tú,
    día miércoles?
    ¿Por qué tienes nombre tú,
    tiempo, otoño?
    Alegría, pena, siempre
    ¿por qué tenéis nombre: amor?

        (Pedro Salinas. La voz a ti debida.)

- La anadiplosis repite el final de un verso o de un grupo sintáctico, al comienzo del siguiente.

    ... Hablan las aguas y lloran,
    lloran las almas y cantan.

        (Juan Ramón Jiménez. Generalife.)

    ¡Calle mayor de mi esperanza, suenen
    en ti los pasos de mi vida, abre
    tu palomar y salgan,
    salgan al aire libre...

        (Claudio Rodríguez. Dando una vuelta por mi calle. Conjuros.)

- La epanadilil0sis hace que un verso o una frase comiencen y terminen de la misma forma.

    La princesa está triste..., ¿qué tendrá la princesa?
    Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
    que ha perdido la risa, que ha perdido el color.

        (Rubén Darío. Sonatina. Prosas profanas.)

- La reduplicación consiste en la repetición inmediata de un término.

    Tras de un amoroso lance,
    y no de esperanza falto,
    volé tan alto, tan alto
    que le di a la caza alcance.

        (San Juan de la Cruz. Otras coplas a lo divino.)

- El polisíndeton o repetición de conjunciones permite dar sensación de complejidad a una exposición.

    ¡Y las mujeres, y los niños, y los viejos, y los enfermos, gritarán entre el fuego, y vosotros cantaréis y yo también, porque seré yo quien os guíe!

        (Ramón del Valle-Inclán. Romance de lobos.)

- La amplificación consiste en desarrollar una idea mediante la enumeración intensificadora o la reiteración de algunos aspectos. Con este procedimiento el párrafo no avanza y tiende a volver sobre sí mismo.

    Y ya este suspiro, que yo he oído tantas veces, tantas veces en los viejos pueblos, en los caserones vetustos, a estas buenas ancianas vestidas de negro; ya este suspiro me trae una visión neta y profunda de la España castiza.

        («Azorín». La partida. La ruta de don Quijote.)

- La gradación crea un escalonamiento -ascendente o descendente- en diversos niveles. A la gradación ascendente, como al punto más alto de la misma, se denomina clímax.

    Sólo el pedante vocinglero, hinchado
    de vanidad y ponzoñosa envidia,
    todo lo sabe. En el café gobierna
    los imperios del orbe, y mientras bebe
    diez copas de licor, sorprende, asalta,
    gana de Gibraltar el puerto y muro.

        (Leandro Fernández de Moratín. Epístola Al Príncipe de la Paz,)

- La concatenación es una repetición en serie, de tal forma que un término se reitera para enlazarse con uno nuevo.

Ahora que estamos juntos
y siento la saliva clavándome alfileres en la boca,
ahora que estamos juntos
quiero deciros algo,
quiero deciros que el dolor es un largo viaje,
es un largo viaje que nos acerca siempre vayas
a donde vayas, en un largo viaje, con estaciones de regreso,
con estaciones que no volverás nunca a visitar,
donde nos encontramos con personas, improvisadas y casuales, que no han sufrido todavía.
Las personas que no conocen el dolor son como las iglesias sin bendecir..

        (Luis Rosales. La casa encendida.)

    A cada uno de los muros de cada hexágono corresponden cinco anaqueles; cada anaquel encierra treinta y dos libros de formato uniforme; cada libro es de cuatrocientas diez páginas; cada página, de cuarenta renglónes; cada renglón, de unas ochenta letras de color negro.

        (Jorge Luis Borges. La biblioteca de Babel. Ficciones.)

La derivación es la combinación de palabras que están formadas a partir de un mismo lexema o raíz.

    ¡No estás en ti, belleza innúmera
    que con tu fin me tientas, infinita,
    a un sinfin de deleites!

        (Juan Ramón Jiménez. Piedra y cielo.)

    Ya nunca llegaré a tu lado,
    puede ser, amor mío, que no te amara ya,
    que no te hubiese amado nunca,
    que sólo hubiese amado a mi propio amor,
    el amor que te tuve, Clara, amor mío.

        (José Hierro. Brahms, Clara, Schuman. Agenda.)

- El poliptoton o polipote es la utilización de un mismo tipo de palabra con distintos accidentes gramaticales o distinta forma.

    ¡Si supieras, mi perro
    qué triste está tu dios, porque te has muerto!
    ¡También tu dios se morirá algún día!
    Moriste con tus ojos
    en mis ojos clavados,
    tal vez buscando en éstos el misterio
    que te envolvía.

        (Miguel de Unamuno. Elegía a la muerte de un perro. Poesías.)

    ¡Qué alegría vivir
    sintiéndose vivido!
    Rendirse
    a la gran certidumbre, oscuramente,
    de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
    me está viviendo.

        (Pedro Salinas. La voz a ti debida.)

- La dilogía presenta dos palabras de la misma forma o del mismo sonido pero con significados distintos:

    Cruzados hacen cruzados
    escudos pintan escudos,
    y tahúres muy desnudos
    con dados ganan Condados;
    ducados dejan Ducados,
    y coronas Majestad.¡verdad!

        (Luis de Góngora. Dineros son calidad...)

- El calambur combina las sílabas de dos palabras distintas para formar una tercera. Góngora, para llamar a Quevedo borracho dirá:

    Cierto poeta, en forma peregrina
    cuanto devota, se metió a romero. [de bota]

0 jugando con el nombre del personaje bíblico (Noé) y la negación (No hé no tengo), afirma:

    No está España para pobre,
    donde esconde cada
    cual en el arca de No hé
    lo que vais a demandar.

        (Luis de Góngora. Alpie de un álamo negro.)

- El retruécano o conmutación consiste en repartir varias palabras de una frase bajo otra forma e invirtiendo el orden de sus elementos, dando lugar a una alteración del significado.

    Dan vuestras amantes penas
    a sus libertades alas,
    y después de hacerlas malas l
    as queréis hallar muy buenas.
    ¿ Cuál mayor culpa ha tenido
    en una pasión errada:
    la que cae de rogada,
    o el que ruega de caído?
    ¿0 cuál es más de culpar,
    aunque cualquiera mal haga,
    la que peca por la paga
    o el que paga por pecar?

        (Sor Juana Inés de la Cruz. Arguye de inconsecuente el gusto y la censura de los hombres.)

    Además, los pobres apaches y los pobres indios (tan fuertemente unidos que ha habido apaches indios y ha habido indios «apaches» ') comprendieron a principios de siglo que el humorismo iba a invadir la literatura, limpiándola de simpleza porque el humorismo es el zotal de la literatura -y comenzaron a suicidarse en masa al sospechar que un denso ridículo había de envolverles.

        (Enrique Jardiel Poncela. Amor se escribe sin hache.)

El paralelismo es la repetición de estructuras sintácticas o conceptuales entre diversas frases o versos. En el soneto quevediano hay un doble paralelismo: entre los versos del primer terceto (verbo + proposición de relativo + verbo de la proposición en idéntica posición final), y entre éstos y los versos del segundo terceto.

    Cerrar podrá mis ojos la postrera
    sombra que me llevare el blanco día,
    y podrá desatar esta alma mía
    hora a su afán ansioso lisonjera;
    mas no, de esotra parte, en la ribera,
    dejará la memoria, en donde ardía:
    nadar sabe mi llama la agua fría
    y perder el respeto a ley severa.

    Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
    venas que humor a tanto fuego han dado,
    medulas' que han gloriosamente ardido,
    su cuerpo dejará, no su cuidado;
    serán cenizas, mas tendrá sentido;
    polvo serán, mas polvo enamorado.

        (Francisco de Quevedo. Cerrar podrá mis ojos..

- El quiasmo es un paralelismo cruzado: una ordenación de dos grupos de palabras de forma que el segundo invierte el orden del primero. Tiene una presentación visual que recuerda la imagen invertida en un espejo. Un ejemplo lo podemos ver en la disposición de atributo y cópula en los dos últimos versos del soneto quevedesco:

    serán cenizas, polvo serán

El siguiente ejemplo muestra un doble quiasmo. El primero, en los dos versos iniciales: verbo + complemento circunstancial // complemento circunstancial + verbo

El segundo, en los dos últimos: sintagma nominal + circunstancial // circunstancial + sintagma nominal

    Tejidos sois de primavera, amantes,
    de tierra y agua y viento y sol tejidos.
    La sierra en vuestros pechos jadeantes,
    en los ojos los campos florecidos.

        (Antonio Machado. Rosa de uego. De un Cancionero apócrifo.)

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