Autorretrato Figura Retórica

Figuras Retóricas Autorretrato

Definición de Retrato: 

El Retrato es una figura retórica que consiste en la combinación de la descripción de los rasgos externos (ver Prosopografía) e internos (ver Etopeya) de una persona.

El Autorretrato:

Cuando el retrato se realiza sobre uno mismo se denomina Autorretrato. Ejemplo: 
  • tenía la Benina voz dulce.. Modos hasta cierto punto finos.. Y de buena educación.. Y su rostro moreno.. No carecía de cierta gracia interesante que.. manoseada ya por la vejez.. Era una gracia borrosa y apenas perceptible.. Más de la mitad de la dentadura conservaba.. sus ojos grandes y oscuros.. apenas tenían el ribete rojo que imponen la edad y los fríos matinales.. su nariz destilaba menos que las de sus compañeras de oficio.. y sus dedos rugosos y de abultadas coyunturas.. no terminaban en uñas de cernícalo...
    "Misericordia", Benito Pérez Galdós, siglo XIX
  • Mi padre se llamaba Esteban Duarte Diniz, y era portugués, cuarentón cuando yo niño, y alto y gordo como un monte. Tenía la color tostada y un estupendo bigote negro que se echaba para abajo. Según cuentan, le tiraban las guías para arriba, pero, desde que estuvo en la cárcel, se le arruinó la prestancia, se le ablandó la fuerza del bigote y ya para abajo hubo que llevarlo hasta el sepulcro. Yo le tenía un gran respeto y no poco miedo, y siempre que podía escurría el bulto y procuraba no tropezármelo; era áspero y brusco y no toleraba que se le contradijese en nada, manía que yo respetaba por la cuenta que me tenía.
    "La familia de Pascual Duarte", Camilo José Cela 
  • Llegó hace muchos años de un pueblo perdido de la cordillera. Llegó con esa irritación de arribismo de todo chagra para doctor. ¡Flor de provincia! No pudo o no quiso concluir la universidad. En cambio aprendió a explotar lo superficial del talento y lo ventajoso de la soltería. Sin ser adonis, indio lavado, medio blanquito, las mujeres le ayudaron a vivir. Hizo vida de club... Cuidó exageradamente la indumentaria, el olor... Como usted, chullita.
    Jorge Icaza (Ecuador)
  • Pepe se acerca al cliente y éste se levanta con lentitud. Es un hombrecillo desmedrado, paliducho, enclenque, con lentes de pobre alambre sobre la mirada. Lleva la americana raída y el pantalón desflecado. Se cubre con un flexible gris oscuro, con la cinta llena de grasa, y lleva un libro forrado de papel de periódico debajo del brazo.(...)
    El hombre no es un cualquiera, no es uno de tantos, no es un hombre vulgar, un hombre del montón, un ser corriente y moliente; tiene un tatuaje en el brazo izquierdo y una cicatriz en la ingle. Ha hecho sus estudios y traduce algo de francés. 
    Camilo José Cela
  • De repente, la puerta se abrió y apareció un hombre diminuto. Para todos fue una sorpresa. Tendría unos setenta años y en su cara de color oscuro, llena de arrugas, destacaban unos ojos negros y brillantes. Tenía los pies pequeños y andaba despacio. Se colocó enfrente de nosotros y dijo: “Ya estoy aquí, ¿me esperabais tan pronto?” Su voz era suave pero transmitía cierta energía.
    En silencio, nos miramos de reojo. No era como habíamos imaginado, pero a todos nos gustó. Más tarde comprendimos por qué: era una persona afable y comprensiva. Escuchaba a todos con paciencia y tenía siempre una respuesta inteligente a nuestras preguntas. Trabajaba mucho y nos hacía trabajar, pero era tan ameno que en su clase las horas volaban. Así era nuestro profesor.
  • El tío Lucas era más feo que Picio. Lo había sido toda su vida, y ya tenía cerca de cuarenta años. Sin embargo, pocos hombres tan simpáticos y agradables habrá echado Dios al mundo. Lucas era en aquel entonces de pequeña estatura, un poco cargado de espaldas, muy moreno, barbilampiño, narigón, orejudo y picado de viruelas. En cambio, su boca era regular y su dentadura inmejorable. Dijérase que sólo la corteza de aquel hombre era tosca y fea; que tan pronto como empezaba a penetrarse dentro de él aparecían sus perfecciones, y estas perfecciones principiaban por los dientes. Luego venía la voz, vibrante, elástica, atractiva.
    Llegaba después lo que aquella voz decía: todo oportuno, discreto, ingenioso, persuasivo.
  • Aunque había cumplido ya cincuenta y tres años, estaba tan bien conservado, que parecía mucho más joven. Era alto, enjuto de carnes, ágil y recio; con poquísimas canas aún; atusados y negros los bigotes y la barba; muy atildado y pulcro en toda su persona y traje; y con ojos zarcos, expresivos y grandes. No le faltaba ni muela ni diente, que los tenía sanos, firmes y muy blancos e iguales.
    Pasaba D. Paco por hombre de amenísima y regocijada conversación, salpicada de chistes, con que hacía reír sin ofender mucho ni lastimar al prójimo, y por hábil narrador de historias, porque conocía perfectamente la vida y milagros, los lances de amor y fortuna, y la riqueza y la pobreza de cuantos seres humanos respiraban y vivían en Villalegre y en veinte leguas a la redonda.

  • Lucía estaba sola… Y no es que Lucía fuera una mujer fea o de carácter insoportable, aunque tampoco pueda decirse que era una venus objetivamente maravillosa. Lucía era algo bajita, pero bien proporcionada, pelirroja y pecosilla, con grandes ojos marrones de expresiva mirada, nariz pequeña y labios de sonrisa fácil y sincera. Simpática y de agradable charla, tenía un pronto de mil demonios cuando algo le molestaba, para olvidarse al rato del mal momento y seguir como si nada hubiera pasado. Amiga de sus amigos, era una mujer a la que se entregaba mucha gente, que también lo recibía todo de ella.
Aventura de las Figuras Retóricas:

El Rey llora desconsolado. El señor de la Oscuridad ha raptado a su hija, la bella princesa. Nuestro protagonista, Metáforo, soldado de élite, caballero de honor y fiel servidor, jura por su vida rescatarla sana y salva...

Prueba 1: La Figura Retórica de Metáfora consiste en...:

OpcionesTu elección
dar a entender lo contrario de lo que se dice
la relación de semejanza de un término real con otro imaginario
atribuir cualidades de seres animados a otros inanimados

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