Estrofas de Diez Versos

Estrofas de diez versos

La copla real es la combinación de diez octosílabos en dos semiestrofas unidas por tres o cuatro rimas. Aparecen a lo largo del siglo XV. Las semiestrofas comenzaron siendo asimétricas (primero se utilizaron las de 4 + 6 versos y luego las de 5 + 5, que se hacen mayoritarias sólo a fines del siglo XV). Posteriormente los poetas del siglo XVI terminaron por llamarlas redondillas castellanas y de vez en cuando introdujeron un verso de pie quebrado de cuatro sílabas.

    Vuestros lindos ojos, Ana,
    ¡quién me dexase gozallos
    y tantas veces besallos
    cuantas me pide la gana
    con que vivo de mirallos!
    Darles hía
    cien mil besos cada día;
    y, aunque fuese un millón,
    mi penado corazón
    nunca harto se vería. (Cristóbal de Castillejo, siglo XVI)

Genéricamente una décima es una estrofa constituida 10 versos octosílabos que junta o agrupa dos quintillas como semiestrofas. Actualmente se usa esta palabra con el sentido específico de décima espinela o espinela .1 La espinela toma su nombre del poeta, novelista y vihuelista Vicente Espinel, de fines del siglo XVI. La contribución de Espinel fue fijar la estructura de rimas de la décima en abbaaccddc. Durante los siglos XVII y XVIII se usó con frecuencia para el epigrama y la glosa de otros poemas; Félix Lope de Vega, en su Arte nuevo de hacer comedias (1609), escribió que "las décimas son buenas para quejas" en las obras teatrales, pero las empleó indistintamente para cualquier tema. Desde entonces no ha decaído su uso en la poesía española e hispanoamericana como forma tan cerrada como el soneto y apropiada para el poema redondo y el epigrama, y ha sido la estrofa predilecta de algunos poetas de la Generación del 27 como Jorge Guillén o Gerardo Diego.

    Yo sueño que estoy aquí
    destas prisiones cargado,
    y soñé que en otro estado
    más lisonjero me vi.
    ¿Qué es la vida? Un frenesí.
    ¿Qué es la vida? Una ilusión,
    una sombra, una ficción,
    y el mayor bien es pequeño;
    que toda la vida es sueño
    y los sueños, sueños son. (Pedro Calderón de la Barca, siglo XVII)

El ovillejo es una estrofa que posee la estructura a8a3,b8,b3,c8c3,c8d8d8c8:

    ¿Quién mejorará mi suerte?
    La muerte.
    Y el bien de amor, ¿quién le alcanza?
    Mudanza.
    Y sus males, ¿quién los cura?
    Locura.
    De ese modo, no es cordura
    querer curar la pasión
    cuando los remedios son
    muerte, mudanza y locura. (Miguel de Cervantes)

La seguidilla chamberga es una seguidilla simple a la que se le añaden seis versos formando tres pareados en asonante, los impares trisílabos y los pares heptasílabos:

    Alto fue, y en virtudes
    que tuvo excelsas,
    su excelencia me admira
    como su alteza.
    Su estado
    se me pasa por alto;
    esperen
    de su alteza mercedes,
    que el santo
    si no pródigo, es largo.

La décima italiana es como la décima normal, pero con rima aguda en los versos quinto y décimo:

    Virgen madre, casta esposa
    sola tú la venturosa
    la escogida sola fuiste,
    que en tu seno recibiste
    el tesoro celestial.
    Sola tú con tierna planta
    oprimiste la garganta
    de la sierpre aborrecida,
    que en la humana frágil vida
    esparció dolor mortal.

(Leandro Fernández de Moratín, siglo XVIII)