Objetividad y Subjetividad

Con frecuencia ser metódicamente objetivo es visto como una actitud fría, sobre todo para quien prefiere guiarse a través de procesos emocionales del tipo: "Tened fe y dejad que vuestros sentimientos os guíen a la verdad" o "No dejes que los hechos o detalles interrumpan el camino hacia una historia interesante". La subjetividad inherente a los argumentos emocionales se presta a la manipulación, pues apela a las necesidades primarias del ser humano (véase pirámide de Maslow).

Por tanto, cuando se busca la verdad es necesario evitar las falacias o los vicios de razonamiento. Es muy importante no caer en el pensamiento desiderativo o wishful thinking, que carece de rigor racional y se basa en gustos, deseos, ilusiones o suposiciones infundadas carentes de evidencia o datos comprobables. La verdad obtenida a través del razonamiento crítico es sólida en comparación con la mentira feliz que se fabrica a través del pensamiento mágico.

La inteligencia y el conocimiento no implica que se pueda tener un razonamiento o pensamiento crítico per se. Incluso el mayor de los genios puede tener creencias irracionales u opiniones disparatadas. La teoría acerca del pensamiento crítico trata sobre cómo se debería usar la inteligencia y el conocimiento para alcanzar puntos de vista más racionales y objetivos con los datos que se poseen. Opiniones y creencias basadas en un razonamiento crítico pueden estar mejor cimentadas comparadas con las formuladas a través de procesos menos racionales. Al mismo tiempo, los buenos pensadores críticos suelen estar mejor equipados para tomar decisiones y resolver problemas, en comparación con quienes carecen de esta habilidad aprendida.

La figura 1 presenta un modelo simplificado del proceso de entendimiento. Básicamente los procesos cognitivos (paso 3) sintetizan las percepciones (paso 2) de la realidad (paso 1), y eso siempre en el contexto de las necesidades emocionales básicas (paso 3A) sobre cualquier cosa en la vida. El razonamiento crítico es solo uno de los subprocesos de los procesos cognitivos que pueden o no emplearse para obtener conclusiones.

El razonamiento crítico también es más que pensar lógicamente o analíticamente. También se trata de pensar de forma más racional y objetiva. Existe una importante diferencia. Lógica y análisis son esencialmente conceptos filosóficos y matemáticos, respectivamente, mientras que pensamiento racional y pensamiento objetivo son conceptos más amplios que abrazan los campos de la psicología y la sociología, donde tratan de explicarse los complejos efectos de los demás sobre los procesos mentales del individuo.

En teoría, para poder ser un buen pensador crítico se deberían seguir y desarrollar los siguientes cinco pasos, que serán desarrollados:

    Paso 1: Adoptar la actitud de un pensador crítico.
    Paso 2: Reconocer y evitar las barreras y sesgos cognitivos principales (véase la lista de prejuicios cognitivos).
    Paso 3: Identificar y caracterizar argumentos.
    Paso 4: Evaluar las fuentes de información. Véase Argumentum ad verecundiam.
    Paso 5: Evaluar los argumentos.

Habilidades cognitivas del pensamiento crítico

1-Interpretación: se debe comprender y expresar, destacando claramente relevancias y significado de ideas, datos, juicios, eventos, expresiones, etc.

2-Análisis: se refiere a reconocer las intenciones reales o ficticias de conceptos, ideas, descripciones. También debe reconocer las ideas o propósitos ocultos de algún texto, argumento, noticia, etc.


3-Evaluación: valora la credibilidad del autor, orador, medio de comunicación, etc. Compara fortalezas y débiles de las fuentes y se arma de evidencias para determinar el grado de credibilidad que poseen.

4-Inferencias: Es identificar los puntos importantes, destacarlos, evaluarlos, desmenuzarlos y a partir de eso, llegar a conclusiones razonables.


5-Explicación: Esta habilidad permitirá la información clara, precisa, reflexiva y coherente. Es la forma como el razonamiento se presenta como argumentó.

6-Metacognición : También llamada auto regulación. Es la habilidad cognitiva que permite que los buenos pensadores críticos se examinen y se hagan una autocorrección.