Discurso Lucha contra el Racismo - Thabo Mbeki

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Thabo Mbeki
"Formas Conexas de Intolerancia"
Pronunciado por el presidente de Sudáfrica el 7.09.2001 en la Conferencia Mundial contra el Racismo

Enlaces: Derechos Humanos | Racismo
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"Los gobiernos debemos responder ante los pueblos del mundo sobre lo que hacemos en la lucha contra el racismo y respondiendo a la crítica pública si no actuamos.."

"Nos encontramos al final de una histórica Conferencia Mundial Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia.
 
Al disponernos a regresar a nuestros respectivos hogares, deseo agradecerles muy sinceramente haber venido a Durban a participar en la importante labor realizada en las reuniones gubernamentales y no gubernamentales celebradas durante la pasada quincena. También deseo pedir disculpas por cualquier inconveniente causado a algún delegado provocado por alguna falta de los sudafricanos.

Al disponernos a regresar a nuestros respectivos hogares, naturalmente, nos preguntamos si logramos nuestro objetivo al acudir a Durban. Mucho antes de concluir nuestro trabajo, los escépticos dijeron que la Conferencia había fracasado. Algunos no acudieron porque son indiferentes al sufrimiento provocado por los males sociales que hemos debatido.

Obviamente, otros se comportaron de la manera en que lo hicieron porque pensaron que había otros asuntos más importantes que el esfuerzo por unificar a los pueblos del mundo en una lucha decidida contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.

Aquellos a quienes nos preocupan profundamente estos asuntos cardinalmente importantes de los derechos humanos para todos y la dignidad humana para todos, acudimos, nos quedamos y afrontamos estos temas con la mayor seriedad que merecen. Lo hicimos del mismo modo en que nos mantuvimos hasta el final en la lucha por derrocar el crimen del apartheid contra la humanidad.

Llegamos a la postura que mantenemos sin equívocos. Al propio tiempo, nos negamos a hacer el pronunciamiento de que los derechos humanos de algunos son superiores a los derechos humanos de otros.
Resistimos las presiones por suscribir la propuesta inhumana de que la dignidad humana se puede distribuir por el mundo en partes desproporcionadas.

Al concluir nuestra estancia en Durban, podemos decir firmemente que hemos logrado lo que pretendíamos.
Nos reunimos aquí, no solo en calidad de gobiernos, sino en calidad de pueblos del mundo. Y como pueblos hemos lanzado una clarinada escuchada en todos los rincones del planeta.

Nuestro llamado desde esta Conferencia Mundial a todos los pueblos del mundo es el de que, al continuar siendo el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia una mancha sobre la sociedad humana, deben combatirse con la mayor determinación y perseverancia.

Pocos podrán decir que no nos han escuchado. Pocos podrán decir que no actuaron simplemente porque no sabían. Por la valentía que hemos mostrado al enfrentar el flagelo del racismo, este tema –como el igualmente importante tema del sexismo--ya no deberá quedar relegado a las márgenes de la política social y pública.

El claro mensaje emitido por la Conferencia Mundial Contra el racismo es que la lucha contra el racismo es una lucha por los derechos humanos, la dignidad y la erradicación de la pobreza. La comunidad mundial recibirá también de Durban el mensaje de que los pueblos del mundo se han unido resueltamente para actuar contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia, y no solo para condenar estos males.

A partir de hoy, verán esa decisión unida expresada en la declaración y el Programa de acción que hemos aprobado y todos nos hemos comprometido a instrumentar. El hecho de haber aprobado una Declaración y un Programa de Acción recalca el hecho de que tenemos la voluntad política de triunfar, de que podemos llegar a un consenso en torno a todos los temas. Igualmente subraya el hecho de que las conferencias internacionales no son foros dogmáticos para imponer uno su propia postura.

Nos permiten sostener debates abiertos y francos para llegar a soluciones acordadas. Podemos sentirnos orgullosos de haber trabajado honestamente por llegar a un consenso. Ninguno de nosotros logró todo lo que quería, pero hemos iniciado un proceso histórico que sienta sólidas bases para proseguir la lucha por construir un mundo mejor para todos.

Confiamos en que quienes se retiraron prematuramente acepten el Programa de Acción y se sumen a la cruzada mundial contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia. Podemos decir sin vacilar que otro logro más de la Conferencia Mundial es haber indicado lo que debemos hacer para combatir el racismo y avanzar hacia su erradicación en todo el mundo. Pocos en el mundo podrán, ahora o en el futuro, decir que no actuaron simplemente porque no sabían qué hacer.

Siendo el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia obstáculos globales al empeño por construir un mundo humano, exigen que quienes se han comprometido a enfrentar el reto se unan en un formidable movimiento a favor de la dignidad de todos los seres humanos en todo el mundo.
La celebración de la Conferencia nos ha brindado la posibilidad de fortalecer el proceso de construcción de este movimiento mundial contra el racismo, al permitirnos buscar un entendimiento común del desafío que afrontamos y comprometernos a actuar de conjunto.

Saludamos igualmente a la Secretaria General de la Conferencia por la importante iniciativa de las Naciones Unidas por asegurar que los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y la juventud centrara su atención en la lucha común contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.

Los gobiernos quizás no estemos de acuerdo con algunas de las conclusiones a las cuales llegaron las organizaciones no gubernamentales. Pero ello no debe restarle peso al importante hecho de que estas organizaciones son un componente importante del movimiento mundial contra el racismo del cual hemos hablado.

Tampoco debe debilitar nuestra decisión, como gobiernos, de trabajar de conjunto con la juventud y el sector no gubernamental de organizar una ofensiva unida y sostenida por hacer retroceder las fronteras del racismo. Ello significa igualmente que los gobiernos debemos responder ante los pueblos del mundo, mediante informes regulares sobre lo que hacemos para instrumentar el Programa de Acción aprobado, y respondiendo a la crítica pública legítima si no actuamos.

Confío en que todos también coincidimos en que nuestro compromiso de actuar es también un compromiso de que actuaremos solidariamente los unos hacia los otros en todo el mundo.
Debemos recordar e inspirarnos en el poderoso movimiento internacional que construimos de conjunto para poder actuar unidos en contra del racismo del apartheid en Sudáfrica.

De conjunto debemos declarar con nuestros actos que representamos un nuevo internacionalismo sustentado en el reconocimiento de que la agresión contra uno es una agresión contra todos.

Así, infundiremos fortaleza y esperanzas a las víctimas del racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia que pudieran ser demasiado débiles si están solos, pero se hacen fuertes si todos respondemos al propósito de esta Conferencia Mundial de unir a los pueblos del mundo contra el racismo.

Quienes hemos asistido a esta Conferencia no podemos decir que no escuchamos las voces de quienes nunca son escuchados, porque son olvidados, marginados y despreciados.
Ninguno de nosotros partirá de Durban sin haber aprendido algo nuevo. Ninguno de nosotros podrá decir honestamente que partimos de esta ciudad sin haber estado expuestos al sufrimiento de comunidades cuyo padecer nos era antes desconocido.

Aunque no hubiéramos logrado nada más, ya habría sido bastante el simple hecho de haber permitido a quienes nunca antes habían tenido la posibilidad de romper el silencio contarle al mundo sus conmovedores relatos de opresión y explotación a manos de otros seres humanos que hacen a otros lo que nunca permitirían se les hiciera.

Ciertamente deberá ser responsabilidad de las Naciones Unidas y de todos asegurar que los miles de millones de personas que no escucharon los testimonios que hemos escuchado tengan la posibilidad de conocer las flagrantes injusticias que forman parte integral de la sociedad que se vanagloria de sus logros en esferas tan cardinalmente importantes como la de la democracia, los derechos humanos y el imperio de la ley.

Señora Presidenta, Distinguidos delegados,
Nuestro mundo contemporáneo se caracteriza por al menos cuatro rasgos distintivos. Uno de ellos es el fin de la Guerra Fría y por tanto el ascenso por parte de algunos de una posición de predominio exclusivo en el ejercicio global del poder.

El segundo, derivado del primero, es la realidad de que esta potencia dominante colectiva establece una agenda política y económica global, de la cual se deriva la adopción de medidas que esta potencia decide representan la esencia de lo bueno.

El tercer rasgo es el proceso de globalización, que alimenta esta agenda global y se alimenta de ella, confiriéndole a la agenda el carácter de proceso natural contra el cual no hay alternativa.

El cuarto rasgo de nuestros tiempos que deseamos mencionar es el desapoderamiento adicional de aquellos ya desapoderados, lo cual los somete a imperativos sobre los cuales no tienen influencia ni control.

Nos reunimos en Durban para debatir lo que podemos hacer colectivamente por cambiar las condiciones de vida de los afectados por el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.
Dicho en otras palabras, nos reunimos en Durban para acordar, en la medida de lo posible, lo que podemos hacer por cambiar las condiciones de vida de quienes son hoy los más desapoderados, las peores víctimas del proceso de mayor desapoderamiento. Más que cualquier otro, esta masa clama por democracia, y por tanto, para que se le escuche, se les tome en serio y se les responda.

Se trata de firmes militantes en la lucha por los derechos humanos y el imperio de la ley, y por tanto el derecho de llevar una vida humana, en plano de igualdad con otros seres humanos. Depositan sus esperanzas en el futuro porque creen en quienes anuncian que el proceso de globalización traerá la globalización de la prosperidad para todos.

Les complace tener la posibilidad de ser tratados como seres humanos y no meras cifras cambiables y desechables en un gigantesco juego ideológico que juegan quienes ostentan el poder para mantenerlo y preservar determinadas balanzas de poder.

Pero también saben por su experiencia cotidiana que el futuro prometido no es todavía una realidad. Saben que aún siguen siendo desiguales respecto a otros. La vida que llevan y su enajenación de las instituciones del poder llevan a algunos a dudar de la eficacia de los medios democráticos para mejorar sus vidas.  Están conscientes de que no tienen acceso al mundo al cual se les dice pertenecen por derecho humano.

Saben que del mismo modo en que el hambre y el sufrimiento fue su destino ayer y hoy, así lo serán mañana.
Sabiendo todas estas cosas, las masas enviaron a sus representantes a Durban para que sus preocupaciones y aspiraciones formaran parte de la agenda global que conformará nuestro mundo en el siglo XXI.

Las decisiones que hemos tomado deben estar incluidas en esa agenda. Su significación nos impone tomar en serio la tarea de convertirlas en realidad. Exige que venzamos la oposición de quienes se benefician del silencio y la invisibilidad de quienes padecen el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia.

Aquellos seguirán esgrimiendo que quienes sufren el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia hacen mal en representar su causa, que hacen mal en dar a conocer el dolor que padecen. Como hicieron aquí en Durban, nos pedirán que hablemos de cosas que no son de las que queremos hablar. Al considerarnos habitantes de la periferia de la sociedad humana, tratarán de decidir por nosotros cuál debe ser nuestra agenda.

En Durban, nos negamos.
Al hacer lo que teníamos que hacer en la Conferencia Contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia, escogimos escuchar las palabras del destacado poeta chileno Pablo Neruda cuando dijo:

"Preguntaréis: Y dónde están las lilas?
Y la metafísica cubierta de amapolas?
Y la lluvia que a menudo golpeaba
sus palabras llenándolas
de agujeros y pájaros?
Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?
Venid a ver la sangre por las calles,
venid a ver
la sangre por las calles,
venid a ver la sangre
por las calles!".

No deberá ocurrir que, un día, quienes escucharon un mensaje de esperanza salido de Durban tengan ocasión de repetir con Pablo Neruda:

"y de cada niño muerto sale un fusil con ojos,
y de cada crimen nacen balas
que os hallarán un día el sitio
del corazón."

Le deseo a cada uno un viaje seguro de regreso a casa y éxito en la lucha común por librar al mundo del demonio del racismo."

Fuente: http://www.sudafrica.cu

Lucha Contra el Sida - Kofi Annan

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Kofi A. Annan
"Lucha contra el Sida"
Discurso pronunciado el 22 de Septiembre del 2003 por el Secretario General de la ONU

Enlaces: Derechos Humanos | ONU
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"No podemos alegar que hay problemas comparables que son más importantes, o más urgentes. No podemos aceptar que “surgió otro asunto” que nos obligó a dejar el SIDA en suspenso. Siempre habrá otro asunto.."

"Muchas gracias Señor Presidente. Excelentísimos Señores y Señoras:

Hace dos años, las naciones del mundo se mostraron de acuerdo en que para acabar con el VIH/SIDA hacía falta compromiso, recursos y acción.

En la actualidad, tenemos el compromiso. Nuestros recursos están aumentando, pero la acción es mucho menor de la que se necesita.

En el período extraordinario de sesiones de la Asamblea General sobre el VIH/SIDA celebrado en 2001, los Estados Miembros aprobaron la Declaración de compromiso, que contenía una serie de metas específicas y con plazos concretos para luchar contra la epidemia.

Esta mañana tienen ante ustedes un informe de evaluación basado en la información que proporcionaron sus gobiernos acerca de los logros alcanzados en la aplicación de esos objetivos. Ciento tres países enviaron información al ONUSIDA. Esa información se ha consolidado para que puedan apreciar cómo está la situación en el mundo con arreglo a indicadores clave que captan los aspectos fundamentales de la respuesta.

En muchos sentidos, sí ha habido progresos.

Se han prometido cantidades importantes de nuevas contribuciones para luchar contra la epidemia, tanto procedentes de Estados Miembros individualmente como por conducto del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y el Paludismo.

El Fondo, creado poco después del período extraordinario de sesiones de 2001, cuenta con más de 4.700 millones de dólares en promesas de contribuciones, y ha comprometido fondos en 93 países.

También se han registrado nuevos niveles de colaboración entre los gobiernos, el sistema de las Naciones Unidas y la sociedad civil a la hora de formular propuestas al Fondo y llevar los servicios más esenciales a aquellos que los necesitan más.

A nivel nacional, la gran mayoría de los Estados Miembros ya cuentan con estrategias nacionales multisectoriales para luchar contra el VIH/SIDA.

Un número creciente de empresas nacionales y transnacionales están adoptando políticas relativas al SIDA en los centros de trabajo.

La sociedad civil se está convirtiendo en un interlocutor cada vez más importante a la hora de adoptar medidas amplias de lucha contra el VIH/SIDA. Dos terceras partes de los informes nacionales se elaboraron con aportaciones de la sociedad civil.

Las comunidades religiosas son cada vez más activas, y muchas veces ayudan a tender puentes entre el Norte y el Sur.

Así y todo, el informe invita a la reflexión, pues no hemos logrado alcanzar algunos de los objetivos de la Declaración que habían de cumplirse este año.

Lo que es más importante, no llevamos camino de reducir la escala y el impacto de la epidemia para 2005. Para esa fecha, tendremos que haber reducido en un 25% el número de jóvenes infectados con el VIH/SIDA en los países más afectados. Tendremos que haber reducido a la mitad la tasa de infección de lactantes; y tendremos que haber establecido programas de prestación de atención integral.

En esas cuestiones, el informe es bien claro: al ritmo actual de progreso, no lograremos ninguna de esas metas para 2005.

Una tercera parte de los países aún no tienen políticas para asegurar que las mujeres tengan acceso a la prevención y la atención, a pesar de que las mujeres constituyen en la actualidad el 50% de los infectados de todo el mundo.

Más de una tercera parte de los países gravemente afectados aún no tienen una estrategia para atender al número creciente de niños que han quedado huérfanos a causa del SIDA.

Y en dos terceras partes de todos los países, los grupos que son más vulnerables al VIH no tienen ninguna protección jurídica contra la discriminación.

Sólo una de cada nueve personas que desean saber si son seropositivas tienen acceso a las pruebas correspondientes, y en el África subsahariana, la relación es de una de cada 16 personas.

Sólo una de cada 20 mujeres embarazadas que recibe atención prenatal tiene acceso a servicios que contribuirían a evitar que transmitiera el VIH a su hijos, o a tratamientos que podrían prolongar las vidas de esas mujeres.

Si queremos realmente alcanzar los objetivos de 2005, dicha situación tiene que mejorar drásticamente.

La asignación de recursos sigue el mismo modelo. Ha habido progresos, pero no son ni mucho menos suficientes.

El año pasado, el gasto en la lucha contra el SIDA de los países de ingresos medios y bajos aumentó el 20%, hasta alcanzar 4.700 millones de dólares al año. Desde 1999, el gasto interno de los gobiernos de esos países en la lucha contra el SIDA se ha duplicado.

No obstante, aún estamos a mitad de camino hasta llegar a los 10.000 millones de dólares al año que se necesitan para 2005. Los recursos disponibles deben seguir aumentando —por medio del Fondo Mundial, pero también de todas las demás iniciativas, incluidas las de los gobiernos de los países gravemente afectados.

Señoras y Señores:

Hemos recorrido un largo camino, pero no hemos llegado hasta donde quisiéramos. Es evidente que tendremos que esforzarnos aún más para asegurarnos de que los recursos y las acciones necesarias están a la altura del compromiso que hemos contraído. No podemos alegar que hay problemas comparables que son más importantes, o más urgentes. No podemos aceptar que “surgió otro asunto” que nos obligó a dejar el SIDA en suspenso. Siempre habrá otro asunto.

Por eso el SIDA siempre deberá ser el primer punto de nuestro programa político y práctico. Yo seguiré haciendo todo lo que esté en mi mano para que así sea. Espero que ustedes utilicen este informe, y los documentos que lo acompañan, como instrumentos que los ayuden en esa misión. Muchas gracias."

Fuente: http://www.un.org

Tiroteo en Tucson, Arizona - Obama

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Obama, Barack Hussein
"Tucson y América"
Discurso pronunciado el 13 de Enero del 2011 en el memorial tras los tiroteos de Tucson

Enlaces: Violencia | EE.UU. | Barack Obama
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"Todos nosotros, todos debemos hacer todo lo posible para asegurar que este país esté a la altura de las expectativas de nuestros hijos."

"He venido esta noche como estadounidense que, como todos los estadounidenses, se arrodilla a rezar con ustedes hoy y estará de su lado mañana.

No hay palabras para llenar el vacío repentino en su corazón. Pero sepan lo siguiente: las esperanzas de una nación están aquí presentes esta noche. Estamos de luto con ustedes por los caídos. Sentimos su pena. Sumamos a la suya nuestra fe en que la congresista Gabrielle Giffords y las otras víctimas sobrevivientes de esta tragedia se recuperarán.

Se nos llena el corazón de esperanza y agradecimiento por los 13 estadounidenses que sobrevivieron el tiroteo, entre ellos la congresista a la que muchos de ellos acudieron a ver el sábado. Acabo de regresar del University Medical Center, apenas a una milla de aquí, donde nuestra amiga Gabby lucha valientemente para recuperarse en este preciso momento. Y les quiero decir -- su esposo Mark está presente y me ha permitido compartir esto con ustedes – justo despues de que fuimos a visitor, pocos minutos luego de que dejamos su sala de recuperación, y algunos de sus colegas del Congreso estaban con ella en esa sala, Gabby abrió los ojos por primera vez. (Aplausos.) Gabby abrió los ojos por primera vez. (Aplausos.)

Gabby abrió sus ojos. Gabby abrió sus ojos, asi que les puedo decir que sabe que estamos aquí. Sabe que la amamos. Y  sabe que la apoyaremos en el transcurso de lo que sin duda será una travesía difícil. La estamos apoyando. (Aplausos.)

¿Ven? Cuando sucede una tragedia como esta, es natural exigir explicaciones, tratar de imponer cierto orden en medio del caos y encontrarle sentido a lo que parece carecerlo. Ya hemos visto el inicio de un diálogo nacional, no solo sobre las motivaciones de esta matanza, sino todo tipo de tema, desde los aspectos positivos de las leyes sobre la seguridad de las armas hasta la calidad de nuestro sistema de salud mental. Y gran parte de este proceso, del debate sobre lo que se podría hacer para evitar tragedias tales en el futuro, es un ingrediente esencial del ejercicio de nuestra autonomía.

Pero lo cierto es que ninguno de nosotros puede saber exactamente qué provocó este ataque despiadado. Ninguno de nosotros puede saber con certeza alguna lo que podría haber evitado que se dispararan esos tiros ni qué merodeaba en lo más recóndito de la mente de un hombre violento.

Entonces, sí, debemos examinar todos los hechos detrás de esta tragedia. No podemos ni seremos pasivos ante tal violencia. Debemos estar dispuestos a impugnar lo que dábamos por supuesto para disminuir la posibilidad de semejante violencia en el futuro. (Aplausos.) Pero lo que no podemos hacer es usar esta tragedia como otra ocasión más para atacarnos el uno al otro. (Aplausos.) Eso no lo podemos hacer. (Aplausos.) Eso no lo podemos hacer.

Cada uno de nosotros debe tratar estos asuntos con una buena dosis de humildad. En vez de acusar o culpar, aprovechemos esta ocasión para ampliar nuestra imaginación moral, escucharnos unos a los otros más detenidamente, agudizar nuestro instinto de empatía y acordarnos de todas las nuestras esperanzas y sueños que tenemos en común. (Aplausos.)

Al fin y al cabo, eso es lo que hacemos, en la mayoría de los casos, cuando perdemos a un familiar, especialmente si sucede inesperadamente. Conmocionados, ponemos de lado la rutina y nos vemos forzados a la introspección. Reflexionamos sobre el pasado. ¿Pasamos suficiente tiempo con un padre anciano?, nos preguntamos. ¿Expresamos nuestra gratitud por todos los sacrificios que hicieron por nosotros? ¿Le dijimos a nuestro cónyuge cuánto lo queríamos, no solo de vez en cuando, sino todos los días?

Entonces, las pérdidas repentinas nos llevan a la introspección, a reflexionar sobre el presente y el futuro, sobre cómo llevamos nuestra vida y alimentamos nuestra relación con aquellos que aún nos acompañan. (Aplausos.)

Posiblemente nos preguntemos si les hemos mostrado suficiente bondad, generosidad y compasión a quienes nos rodean. Quizá cuestionemos si estamos haciendo lo correcto con nuestros hijos o nuestra comunidad, si nuestras prioridades están en orden.

Tal vez no los conocíamos personalmente, pero con toda certeza nos vemos reflejados en ellos: en George y Dot, en Dorwan y Mavy, sentimos el amor absoluto que tenemos por nuestro esposo, esposa o nuestra pareja de toda la vida. Phyllis es... es nuestra madre o abuela; Gabe es nuestro hermano o hijo. (Aplausos.) En el juez Roll reconocemos no solo al hombre que valoraba a su familia y hacía bien su trabajo, sino al hombre que encarnaba la lealtad estadounidense por la ley. (Aplausos.)

Si esta tragedia inspira reflexión y debate, como debería, asegurémonos de que sea merecedor de quienes hemos perdido. (Aplausos.) Asegurémonos de que no esté en el plano usual de la politiquería por ganar puntos, por pequeñeces, que se olvida en el siguiente noticiero.

La pérdida de esta gente maravillosa debería hacer que cada uno de nosotros procure ser mejor en nuestra vida privada; ser mejores amigos y vecinos, colegas y padres. Y si, como se dijo en días recientes, estas muertes ayudan a llevar más moderación al debate político, recordemos que no es porque la simple falta de moderación fue causa de esta tragedia -- no fue así -- sino porque solo un debate público más honesto y moderado puede ayudarnos a enfrentar nuestros desafíos como nación de la manera en que ellos se sentirían orgullosos. (Aplausos.)

Y debemos ser respetuosos porque queremos estar a la altura del ejemplo de funcionarios públicos como John Roll y Gabby Giffords, que supieron que primero y por encima de todo, todos somos estadounidenses y que podemos cuestionar las ideas de otros sin cuestionar su patriotismo, y que nuestro deber, al trabajar juntos, es agrandar constantemente el círculo que protegemos para que les leguemos el Sueño Americano a generaciones futuras. (Aplausos.)

Imaginen un momento: era una niña que apenas empezaba a conocer nuestra democracia, apenas empezaba a comprender las obligaciones de la ciudadanía, apenas empezaba a vislumbrar el hecho de que algún día ella también podría desempeñar un papel en forjar el futuro de su país. La habían elegido para el consejo estudiantil, pensaba que el servicio público era algo emocionante, algo que la llenaba de esperanza. Había ido a conocer a su congresista, alguien que tenía la certeza que era buena e importante, y tal vez un modelo a seguir. Vio todo esto con sus ojos de niña, sin el velo de cinismo o animosidad que los adultos con demasiada frecuencia simplemente damos por sentado.

Quiero que nos pongamos a la altura de sus expectativas. (Aplausos.) Quiero que nuestra democracia sea tan buena como Christina se la imaginó. Quiero que Estados Unidos sea tan bueno como ella se lo imaginó. Todos nosotros, todos debemos hacer todo lo posible para asegurar que este país esté a la altura de las expectativas de nuestros hijos. (Aplausos.)"

Fuente: http://www.america.gov/esp

Ejemplos de Tmesis

El Tmesis es una Figura Retórica que consiste en la introducción de una palabra o frase en el seno de una palabra..

Ejemplos de Tmesis:

1. Quien quisiere ser culto en sólo un día
la jeri aprenderá gonza siguiente.
(Quevedo)

Principales Figuras Retóricas:


1. Alegoría
2. Aliteración
3. Anáfora
4. Antítesis
5. Comparación
6. Elipsis
7. Epíteto
8. Eufemismo
09. Hipérbaton
10. Hipérbole
11. Ironía
12. Metáfora
13. Metonimia
14. Onomatopeya
15. Paradoja
16. Paralelismo
17. Personificación
18. Polisíndeton
19. Prosopografía
20. Prosopopeya
21. Retrato
22. Símil
23. Sinécdoque
24. Sinestesia


Ejemplos de Síndesis

El Síndesis es una Figura Retórica que consiste en emplear más conjunciones de lo normal.

Ejemplos de Síndesis:

1. Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto
y el temor de haber sido, y un futuro terror...
(Rubén Darío)

Principales Figuras Retóricas:

1. Alegoría
2. Aliteración
3. Anáfora
4. Antítesis
5. Comparación
6. Elipsis
7. Epíteto
8. Eufemismo
09. Hipérbaton
10. Hipérbole
11. Ironía
12. Metáfora
13. Metonimia
14. Onomatopeya
15. Paradoja
16. Paralelismo
17. Personificación
18. Polisíndeton
19. Prosopografía
20. Prosopopeya
21. Retrato
22. Símil
23. Sinécdoque
24. Sinestesia


Ejemplos de Similicadencia

La Similicadencia es una Figura Retórica que consiste en emplear dos versos, frases o expresiones que finalizan ambas con una palabra en idéntica flexión:

Ejemplos de Similicadencia:

1. fieramente existiendo, ciegamente afirmando
(Gabriel Celaya)

Principales Figuras Retóricas:

1. Alegoría
2. Aliteración
3. Anáfora
4. Antítesis
5. Comparación
6. Elipsis
7. Epíteto
8. Eufemismo
09. Hipérbaton
10. Hipérbole
11. Ironía
12. Metáfora
13. Metonimia
14. Onomatopeya
15. Paradoja
16. Paralelismo
17. Personificación
18. Polisíndeton
19. Prosopografía
20. Prosopopeya
21. Retrato
22. Símil
23. Sinécdoque
24. Sinestesia


Ejemplos de Salutación

La Salutación es una Figura Retórica de pensamiento que consiste en la expresión de un elogio o alabanza.

Ejemplos de Salutación:

1. Rey de los hidalgos, señor de los tristes,
que de fuerza alientas y de ensueños vistes,
coronado de áureo yelmo de ilusión;
que nadie ha podido vencer todavía,
por la adarga al brazo, toda fantasía,
y la lanza en ristre, toda corazón.
(Rubén Darío)

Principales Figuras Retóricas:

1. Alegoría
2. Aliteración
3. Anáfora
4. Antítesis
5. Comparación
6. Elipsis
7. Epíteto
8. Eufemismo
09. Hipérbaton
10. Hipérbole
11. Ironía
12. Metáfora
13. Metonimia
14. Onomatopeya
15. Paradoja
16. Paralelismo
17. Personificación
18. Polisíndeton
19. Prosopografía
20. Prosopopeya
21. Retrato
22. Símil
23. Sinécdoque
24. Sinestesia


Ejemplos de Políptoton

El Políptoton es una Figura Retórica que consiste en la repetición de una misma palabra con diversos morfemas flexivos.

Ejemplos de Políptoton:

1. Yo acabaré, que me entregué sin arte
a quien sabrá perderme y acabarme.
(Garcilaso de la Vega)

Principales Figuras Retóricas:


1. Alegoría
2. Aliteración
3. Anáfora
4. Antítesis
5. Comparación
6. Elipsis
7. Epíteto
8. Eufemismo
09. Hipérbaton
10. Hipérbole
11. Ironía
12. Metáfora
13. Metonimia
14. Onomatopeya
15. Paradoja
16. Paralelismo
17. Personificación
18. Polisíndeton
19. Prosopografía
20. Prosopopeya
21. Retrato
22. Símil
23. Sinécdoque
24. Sinestesia


Ejemplos de Ploce

El Ploce es una Figura Retórica que consiste en la repetición de una palabra o expresión en mitad de varias frases o versos consecutivos.

Ejemplos de Ploce:

1. Como el cisne cuando muere
si es verdad que el cisne canta.
(Romance castellano)

Principales Figuras Retóricas:

1. Alegoría
2. Aliteración
3. Anáfora
4. Antítesis
5. Comparación
6. Elipsis
7. Epíteto
8. Eufemismo
09. Hipérbaton
10. Hipérbole
11. Ironía
12. Metáfora
13. Metonimia
14. Onomatopeya
15. Paradoja
16. Paralelismo
17. Personificación
18. Polisíndeton
19. Prosopografía
20. Prosopopeya
21. Retrato
22. Símil
23. Sinécdoque
24. Sinestesia