Falacia del Equívoco

Falacia de la Ambigüedad, Equívoco o Anfibología:

Esta falacia se produce cuando en un mismo argumento se emplean palabras o frases en más de un sentido.

Ejemplo:

"Los sexos no son iguales, los derechos no pueden ser iguales."

No se habla de la misma igualdad a lo largo del argumento:

  • Primero se em­plea en su acepción de identidad (igualdad biológica)
  • Luego se emplea en su acep­ción jurí­dica (igualdad ante la ley). 
La ambigüedad utiliza conceptos diferentes que compar­ten una expresión común. La lengua está llena de vocablos polisémicos a los que cada uno puede dar un sentido distin­to.

Otros ejemplos:
- ¿Cómo afirma usted que sea cierto que sus latas de conserva llevan mitad de liebre y mitad de caballo?
- Porque es verdad, señor juez. Yo siempre mezclo una liebre y un caballo.
- ¿Qué significa mitad y mitad? Para evitar (o combatir) esta ambigüedad semántica, se re­quiere precisar el significado de cada uno de los términos de las premisas y asegurarse de que no varían a lo largo de la inferen­cia.
Las conversaciones cotidianas abundan también en construcciones gramaticales e­quívocas que dan lugar a malentendidos por am­bigüedad sintác­tica, como sucede en las siguientes:

  • Juan le dijo a Pedro que tenía mal aspecto.
  • Juan le dijo a Pedro que debiera atender a su madre.
    ¿Cuál de los dos tenía mal aspecto? ¿De qué madre se trata?

Durante la noche pasada se han registrado dos grados bajo cero en León y uno más en Burgos.


Dos pastores protestantes hablan del triste estado de la moral sexual de hoy en día:

          — Yo nunca me acosté con mi mujer antes de que nos casáramos. ¿Y usted?
          — No estoy seguro. ¿Cómo se llama?