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Obama, Barack Hussein
"Tucson y América"
Discurso pronunciado el 13 de Enero del 2011 en el memorial tras los tiroteos de Tucson
Enlaces: Violencia | EE.UU. | Barack Obama
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"Todos nosotros, todos debemos hacer todo lo posible para asegurar que este país esté a la altura de las expectativas de nuestros hijos.""He venido esta noche como estadounidense que, como todos los estadounidenses, se arrodilla a rezar con ustedes hoy y estará de su lado mañana.
No hay palabras para llenar el vacío repentino en su corazón. Pero sepan lo siguiente: las esperanzas de una nación están aquí presentes esta noche. Estamos de luto con ustedes por los caídos. Sentimos su pena. Sumamos a la suya nuestra fe en que la congresista Gabrielle Giffords y las otras víctimas sobrevivientes de esta tragedia se recuperarán.
Se nos llena el corazón de esperanza y agradecimiento por los 13 estadounidenses que sobrevivieron el tiroteo, entre ellos la congresista a la que muchos de ellos acudieron a ver el sábado. Acabo de regresar del University Medical Center, apenas a una milla de aquí, donde nuestra amiga Gabby lucha valientemente para recuperarse en este preciso momento. Y les quiero decir -- su esposo Mark está presente y me ha permitido compartir esto con ustedes – justo despues de que fuimos a visitor, pocos minutos luego de que dejamos su sala de recuperación, y algunos de sus colegas del Congreso estaban con ella en esa sala, Gabby abrió los ojos por primera vez. (Aplausos.) Gabby abrió los ojos por primera vez. (Aplausos.)
Gabby abrió sus ojos. Gabby abrió sus ojos, asi que les puedo decir que sabe que estamos aquí. Sabe que la amamos. Y sabe que la apoyaremos en el transcurso de lo que sin duda será una travesía difícil. La estamos apoyando. (Aplausos.)
¿Ven? Cuando sucede una tragedia como esta, es natural exigir explicaciones, tratar de imponer cierto orden en medio del caos y encontrarle sentido a lo que parece carecerlo. Ya hemos visto el inicio de un diálogo nacional, no solo sobre las motivaciones de esta matanza, sino todo tipo de tema, desde los aspectos positivos de las leyes sobre la seguridad de las armas hasta la calidad de nuestro sistema de salud mental. Y gran parte de este proceso, del debate sobre lo que se podría hacer para evitar tragedias tales en el futuro, es un ingrediente esencial del ejercicio de nuestra autonomía.
Pero lo cierto es que ninguno de nosotros puede saber exactamente qué provocó este ataque despiadado. Ninguno de nosotros puede saber con certeza alguna lo que podría haber evitado que se dispararan esos tiros ni qué merodeaba en lo más recóndito de la mente de un hombre violento.
Entonces, sí, debemos examinar todos los hechos detrás de esta tragedia. No podemos ni seremos pasivos ante tal violencia. Debemos estar dispuestos a impugnar lo que dábamos por supuesto para disminuir la posibilidad de semejante violencia en el futuro. (Aplausos.) Pero lo que no podemos hacer es usar esta tragedia como otra ocasión más para atacarnos el uno al otro. (Aplausos.) Eso no lo podemos hacer. (Aplausos.) Eso no lo podemos hacer.
Cada uno de nosotros debe tratar estos asuntos con una buena dosis de humildad. En vez de acusar o culpar, aprovechemos esta ocasión para ampliar nuestra imaginación moral, escucharnos unos a los otros más detenidamente, agudizar nuestro instinto de empatía y acordarnos de todas las nuestras esperanzas y sueños que tenemos en común. (Aplausos.)Al fin y al cabo, eso es lo que hacemos, en la mayoría de los casos, cuando perdemos a un familiar, especialmente si sucede inesperadamente. Conmocionados, ponemos de lado la rutina y nos vemos forzados a la introspección. Reflexionamos sobre el pasado. ¿Pasamos suficiente tiempo con un padre anciano?, nos preguntamos. ¿Expresamos nuestra gratitud por todos los sacrificios que hicieron por nosotros? ¿Le dijimos a nuestro cónyuge cuánto lo queríamos, no solo de vez en cuando, sino todos los días?
Entonces, las pérdidas repentinas nos llevan a la introspección, a reflexionar sobre el presente y el futuro, sobre cómo llevamos nuestra vida y alimentamos nuestra relación con aquellos que aún nos acompañan. (Aplausos.)
Posiblemente nos preguntemos si les hemos mostrado suficiente bondad, generosidad y compasión a quienes nos rodean. Quizá cuestionemos si estamos haciendo lo correcto con nuestros hijos o nuestra comunidad, si nuestras prioridades están en orden.
Tal vez no los conocíamos personalmente, pero con toda certeza nos vemos reflejados en ellos: en George y Dot, en Dorwan y Mavy, sentimos el amor absoluto que tenemos por nuestro esposo, esposa o nuestra pareja de toda la vida. Phyllis es... es nuestra madre o abuela; Gabe es nuestro hermano o hijo. (Aplausos.) En el juez Roll reconocemos no solo al hombre que valoraba a su familia y hacía bien su trabajo, sino al hombre que encarnaba la lealtad estadounidense por la ley. (Aplausos.)
Si esta tragedia inspira reflexión y debate, como debería, asegurémonos de que sea merecedor de quienes hemos perdido. (Aplausos.) Asegurémonos de que no esté en el plano usual de la politiquería por ganar puntos, por pequeñeces, que se olvida en el siguiente noticiero.
La pérdida de esta gente maravillosa debería hacer que cada uno de nosotros procure ser mejor en nuestra vida privada; ser mejores amigos y vecinos, colegas y padres. Y si, como se dijo en días recientes, estas muertes ayudan a llevar más moderación al debate político, recordemos que no es porque la simple falta de moderación fue causa de esta tragedia -- no fue así -- sino porque solo un debate público más honesto y moderado puede ayudarnos a enfrentar nuestros desafíos como nación de la manera en que ellos se sentirían orgullosos. (Aplausos.)
Y debemos ser respetuosos porque queremos estar a la altura del ejemplo de funcionarios públicos como John Roll y Gabby Giffords, que supieron que primero y por encima de todo, todos somos estadounidenses y que podemos cuestionar las ideas de otros sin cuestionar su patriotismo, y que nuestro deber, al trabajar juntos, es agrandar constantemente el círculo que protegemos para que les leguemos el Sueño Americano a generaciones futuras. (Aplausos.)
Imaginen un momento: era una niña que apenas empezaba a conocer nuestra democracia, apenas empezaba a comprender las obligaciones de la ciudadanía, apenas empezaba a vislumbrar el hecho de que algún día ella también podría desempeñar un papel en forjar el futuro de su país. La habían elegido para el consejo estudiantil, pensaba que el servicio público era algo emocionante, algo que la llenaba de esperanza. Había ido a conocer a su congresista, alguien que tenía la certeza que era buena e importante, y tal vez un modelo a seguir. Vio todo esto con sus ojos de niña, sin el velo de cinismo o animosidad que los adultos con demasiada frecuencia simplemente damos por sentado.
Quiero que nos pongamos a la altura de sus expectativas. (Aplausos.) Quiero que nuestra democracia sea tan buena como Christina se la imaginó. Quiero que Estados Unidos sea tan bueno como ella se lo imaginó. Todos nosotros, todos debemos hacer todo lo posible para asegurar que este país esté a la altura de las expectativas de nuestros hijos. (Aplausos.)"Fuente: http://www.america.gov/esp













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