Aprender a hablar correctamente

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Enriquecer nuestra forma de Hablar:
Lo que decimos y el cómo lo decimos refleja la vida que llevamos. Un lenguaje pobre, mediocre suele ser reflejo de… ¡una vida pobre y mediocre!

Quizá, y sólo quizá, si nuestro lenguaje se vuelve más positivo, rico y espectacular, nuestra vida pueda ir tomando algo de todo ello e irse ir transformando.

¿Nos podemos imaginar a Jesús, a Gandhi o a Luther King respondiendo a un ‘¿Cómo te va?’ con un ‘…tirando…’, ‘no me quejo’ o un ‘como siempre’…

Veamos algunas posibilidades de cambiar nuestra comunicación a un Lenguaje más Correcto, Enriquecido y Positivo:
  • Ante las generalizaciones (la gente se enfada…; a todo el mundo le duele…; a nadie le gusta…), podemos ser más específicos: Yo me enfado…; Me duele…; A mí no me gusta…
  • Ante el victimismo (Es que…; Ellos no cambian…; Tengo mala suerte…; Fulanito cobra más que yo…; Mi jefe es un incompetente…) usemos la responsabilidad: Yo voy a hacer…; Yo creo mi propia suerte…; Voy a ser proactivo…; Yo soy el responsable de mi vida y mi situación….
  • Ante la falta de compromiso (Debería…; No puedo…; Veré si soy capaz…; Me gustaría…; Tendría que…) usemos el compromiso responsable: Voy a hacerlo…; Estoy dispuesto a trabajar para…; Soy capaz…; He decidido…; Me comprometo con…
  • Ante la pobreza de vocabulario (Estoy bien…; Bueno, bien…; No me puedo quejar…; No me va mal…) usemos un vocabulario rico y positivo: Estoy estupendamente…; Me siento fenomenal…; Fue fabuloso…; Estoy muy bien, fantástico…; Me siento espectacular…; Estoy emocionada, apasionada.
  • Ante el lenguaje dramático (Me siento deprimido…; Tengo una angustia tremenda…; ¡Estoy indignadísima!; Soy cobarde, débil…; Estoy hundido…; Tengo un problema…; ¡Qué desastre…!) usemos el positivismo: Me siento algo desanimado…; Me siento un poco inquieta…; Estoy molesto…; Me he comportado de manera poco valiente…; Me siento un poco baja…; Tengo un desafío…; ¡Qué contrariedad!.
Nuestro lenguaje del día a día nos define como personas, indica nuestras actitudes y el cómo afrontamos las circunstancias de la vida. El lenguaje que usamos es un espejo de nuestra visión y nuestra identidad.

Por eso mismo, lo podemos usar para mejorar nuestra vida y nuestras relaciones. El uso continuado y sistemático de un Lenguaje Positivo y potenciador puede lograr unos resultados sorprendentes.

Palabras que podemos ir incorporando o usando con más frecuencia: equilibrio, desafío, reto, oportunidad, responsabilidad, compromiso, crecimiento, aprendizaje, acción, atención, empatía.

Igualmente, podemos ir dejando de usar otras como: excusa, problema, desastre, conformismo, lo mismo, tirando, como siempre, etc…

Y, por último, el Lenguaje Positivo va unido a actitudes, tales como: deseo sincero de mejorar, de crecer, de asumir responsabilidad en nuestra vida, de cambiar.
 
versión 3 (01/10/2013)